“¡Me voy de mochilera!”

Por Marianella Cordero

El A,B,C para las que quieren, pero no se han atrevido. Estilo te convence de que se puede, es más, ¡se debe mochilear! al menos una vez en la vida.

15/Jul 2016
'Mi primera experiencia mochileando fue en julio de 2007, un mes en Italia: ¡y la pase así de bien!'
'Mi primera experiencia mochileando fue en julio de 2007, un mes en Italia: ¡y la pase así de bien!'

Significa que no vas con todo organizado por una agencia, que vas a gastar lo mínimo, que no vas a seguir un itinerario rígido. Que tenés flexibilidad de tiempo, de decidir el ir y venir, dónde y cómo. Si caminás, si tomás un tren o no.

Pensá en el país de tus sueños, en un paseo solo con vos: un paréntesis de todo, del trabajo, de la casa, de la rutina. Una manera más orgánica y más simple de viajar: repasemos algunos aspectos que van a hacer que tu experiencia mochileando sea la mejor.

Mochila: bueno, tal vez no podés ser tan literal. Pero máximo un carry on. Lo básico, lo mínimo. Equipaje que sea fácil de tener a la mano, no estorbe.

Ropa: llevá lo mínimo, pero bien pensado. Se vale repetir jeans, lleva zapatos muy cómodos. Tennis, blusas combinables. Colores neutros.

Clima: que no te sorprenda una nevada sin guantes o un tórrido verano sin bloqueador. Informate previamente de temperaturas máximas y mínimas.

Cámara: ¡la única compañera de viaje! Tomá fotos para vos, no para los demás. No pensés en Facebook, pensá en el recuerdo de cada foto. Baterías extra, cargador, SD memory card…. Y ¿selfie stick? Ay, no.

Brazalete o ID de viajero: con nombre, datos médicos, contacto en tu país, correo electrónico.

Seguro de viaje: uno no cree que lo va a necesitar, hasta que pasa algo. Comprá uno, solo para estar tranquila vos, y tranquilos en casa.

Medicamentos: si estás en control o llevando tratamiento, es lo primero que hay que empacar.

Tarjeta telefónica: indispensable, un respaldo por si acaso. Para usar teléfonos públicos, hacer llamadas a casa o de emergencia. Es lo primero que hay que comprar.

Tarjeta para transporte público: metro, autobuses, tranvía, lo que haya.

Libreta y lápiz: No solo para anotar direcciones, anécdotas, sino también para llevar por escrito direcciones, teléfonos, correos electrónicos, nombres de gente que podría ser de ayuda. Lo cual me lleva a los…

Contactos: antes de irte, llevá una lista de compatriotas a los que podrías acudir en caso de emergencia; la dirección y teléfono de la Embajada de tu país, un consulado.

Convertidor de electricidad: Nunca se siente uno más tonto que cuando va a conectar su cargador y al ver el enchufe, dice: “oops… este no era”.

Mapa. Sí, old school mapa de papel. No confíes solamente en Google Maps, no siempre tendrás wifi.

Lista de lugares: no sea que al volver te des cuenta que te faltó un museo, un monumento, un parque. Googleá previamente tu destino, decidí lo que vas a querer ver.

Comida: ¡es una manera deliciosa de conocer un lugar o cultura! No estamos para preguntar por calorías o versiones light: ¡Esto es un paseo! Con lo que caminás, quemás lo que ingerís. Ojo eso sí, con las alergias. Comé en sitios limpios, no queremos intoxicaciones.

¿Viajar sola? Sí, pero precavida. Informate acerca de los sitios peligrosos, y evitalos. Pero viajar sola no debe impedir que disfrutés.

Idioma: no te afanés, andá con lo básico ¡es parte de la aventura! Involucrate con la cultural local, aprendé hablando. Aprendé oyendo.

Ver gente: reserva una mañana o tarde solo para ver gente. Se aprende mucho con ver. Ver, caminar, escuchar, poner atención a detalles.

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¿Qué se aprende mochileando?

-Que el mundo no es solo tu casa, ni tu barrio, ni tu ciudad.
-Que se necesita poco para ir lejos. Por eso te olvidas de tus pertenencias, abrazas las experiencias. A quién le importa si trajiste secadora de cabello o no.
-Que al volver todo está igual: no somos indispensables.
-Que hay que valerse sola y resolver. ¿Se fue tu tren? No hay influencias, papás, novios, maridos, nada que valga. Resolvelo, y ya.
-Que hay que ser ordenada: documentos y ropa, todo en orden, nada se pierde, nada echa a perder el paseo.
-Que se puede vivir sin estar pegada a redes sociales haciendo check in. Ya habrá tiempo de subir fotos.
-Si viajaste sola, vas a venir más conectada con vos misma. Todo ese diálogo interno que tuviste desde el despegue hasta aterrizar, todo eso te nutre y te ayuda a conocerte mejor.
-Que hay que ser autosuficiente: para encontrar un hostal, decidir dónde ir, cómo ir, resolver sin esperar que alguien alguien te “auxilie”. La gente inútil se vuelve más práctica después de viajar sola.
-Vencés miedos, desarrollás auto confianza. Regresás más libre, más consciente de tu espacio personal, de lo importante que es compartir.
-Y verás que estar sola puede ser bueno. Bonito. Que podés disfrutar un atardecer, un cuadro famoso, solamente vos, con vos.


Mochilear es bueno. Hacelo con seguridad. Viajar es aprender. La persona que se va de viaje sola, no es la misma que regresa.

¡Buen viaje!

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