Más audaz es incorporar muebles con tapicerías en esa misma gama. Si lo que buscas es recrear un ambiente fresco y relajado, apuesta por el lavanda, ideal para áreas bien iluminadas y donde predominan muebles blancos o de maderas claras.
Por la sensación de serenidad que promueve, este color se recomienda especialmente en las habitaciones, para llenarte de energía por las mañanas y promover el buen sueño durante las noches.
Las habitaciones de los niños también son propicias para aplicar un esquema de colores como el verde y púrpura, así como el baño, donde evoca la atmósfera de relajación de un spa. Para un toque más discreto puedes incorporar acentos como velas y toallas lavanda en el baño, cojines, cortinas, bases y flores en intenso morado en la sala.