Han sido días de locura. A lo largo del último año todo ha sido una especie de caída libre, una carrera contra el tiempo en la que Carlos Campos dejó su alma y corazón. Y vaya si valía la pena. Luego de competir con miles de diseñadores, el hondureño se convirtió en uno de los l0 nominados a los prestigiosos premios del CFDA/VOGUE Fashion Fund, un honor que hasta entonces no había tenido ningún latino creador de colecciones masculinas. Días antes de la gala, en la que resultó ganador Joseph Altuzarra, Carlos Campos compartió con ESTILO sus emociones, la increíble aventura que le ha cambiado la vida para siempre.
En una de esas mágicas noches neoyorquinas conversó con nuestra directora, Blanca Bendeck, sobre el reto de la nominación, presentar sus colecciones a los representantes del Council of Fashion Designers of America y a la poderosa editora de Vogue USA, Anna Wintour, y cómo descubrió que detrás del mito hay una mujer accesible, empeñada en apoyar a los jóvenes talentos.
él ya no es el mismo de siempre. Pero aunque ahora su nombra brilla con más fuerza que nunca, él no pierde la perspectiva, sigue orgulloso de sus raíces, de su historia y de su esencia, algo que siempre lleva consigo. Sencillo y seguro de sí mismo, se dejó fotografiar por el lente de Ricardo Rivera en la ciudad que tanto ama, New York, la fábrica de sueños, donde si eres perseverante y disciplinado, seguramente todos se cumplirán.
Charlamos con él sin dejar de emocionarnos, sorprendiéndonos de su autenticidad, su filosofía y calidad humana. Pero especialmente nos encantó esa forma cómo habla de su país, el lugar que nunca olvida y que está dispuesto a poner muy en alto.
Su increíble historia comenzó hace muchos años, justo en El Progreso, la ciudad donde creció viendo trabajar a su padre, un dedicado sastre a quien heredó el don de crear y la habilidad de perseverar.
Aprendió a utilizar una máquina de coser cuando tenía 8 años y a los 12 ya había diseñado su primer pantalón. Justo entonces, con un valor inusual en un niño de su edad, decidió dejar su país y partió rumbo a Estados Unidos y de ahí emprendió el camino hacia New York, "era el lugar donde yo sabía que necesitaba ir, inspirado por las revistas de moda que leía. Me tomó alrededor de tres años pero lo hice. Llegué a New York sin dinero y sin la habilidad de hablar inglés", dice Carlos, quien ahora habla cuatro idiomas. A los 15 años tuvo la suerte de ser aprendiz de un sastre italiano en una tienda donde todo era "hecho a la medida". Esa
experiencia le abrió los ojos ante la belleza de crear trajes a mano y la atención al detalle en todo sentido. "Fue ahí donde perfeccioné el arte que había aprendido de niño en los trabajos de mi papá. Fue ahí donde sentí por primera vez la chispa que encendió mi pasión por el diseño de modas y mi deseo de convertirme en diseñador". Para que ese sueño se realizara estudió diseño de modas en el Fashion Institute of Technology de New York, donde no sólo aprendió mucho acerca de los aspectos
técnicos, sino que también fue inspirado por sus compañeros. Antes de ingresar ahí empezó una pequeña fábrica con dos empleados haciendo bufandas, corbatas y pañuelos.
"Fui también sastre en Manhattan. Esto me ayudó a apoyarme financieramente, y me dio la libertad económica para inscribirme. El FIT me ayudó a abrir muchas puertas, incluyendo la oportunidad de trabajar en el diseño de vestuarios para el teatro Broadway en producciones como Jersey Boys y The Graduate. A medida la carga de trabajo era mayor, tuve que dejar de lado algunas clases en el FIT. Luego, abrí un estudio de diseño, trabajé como consultor de varias empresas de la moda y me asocié con Guido, una línea inspirada por la cultura callejera neoyorquina e italiana". Todo ese tiempo ahorró y trabajó con determinación para poder empezar su propia línea, con su visión creativa. "Lancé Carlos Campos en 2007, con los ahorros de mi vida y mi pasión por el diseño para cumplir mi visión de crear una nueva forma de ver la ropa de hombre. Este era el sueño que tenía al salir de Honduras hacia la ciudad de New York - ser el gran diseñador que mi corazón sabía que yo podía ser".La primera colección de Carlos Campos, (Otoño 2007) fue nombrada la mejor de ropa masculina en el Fashion Week de México en 2009. En 2010 tuvo el honor de diseñar su primer proyecto individual para el Ballet de New York, "Estancias", una colaboración con Christopher Waldon y el arquitecto Santiago Calatrava.
A través de los años ha ganado experiencia trabajando en el desarrollo de productos como consultor para compañías como Espiritu Uomo (Italia), para quien diseñó una línea de chaquetas y camisas. "También hice trabajos de consultoría para Kattan Group, donde tuve la oportunidad de ayudar a compañías como The Men’s Warehouse, Phillips Van-Heusen y Zara para crear vestidos para el mercado latino. También trabajé para Coppel en México. Y en 2001 y 2008 fui director creativo invitado para Rock and Republic". Carlos asegura que su formación formal fue mejorada por la gran experiencia que ganó trabajando y practicando con algunos de los mejores sastres del mundo, "maestros en Bari en el sur de Italia, y por supuesto, mi padre y hermano".
Carlos Campos Inc. era un siguiente paso lógico en su carrera. Era la encarnación de su formación, experiencia y visión para completar el círculo. "Vine a los Estados Unidos para convertirme en diseñador, así que mi corazón se enfocaba en empezar mi propio negocio. Toda mi energía y mis ganancias fueron dirigidas hacia el cumplimiento de mi meta. Trabajé constante y consistentemente para perfeccionar mi arte mientras ahorraba para hacer esta visión realidad. Para 2006, había ahorrado el suficiente capital para empezar el proceso de incorporar Carlos Campos Inc., y en 2007 había mostrado mi primera colección bajo mi marca homónima", explica. Ocho temporadas después, el diseñador hondureño ha sido reconocido como un nombre emergente en ropa de hombre por la industria de la moda y medios especializados. Ante esa historia es fácil entender porqué su trayectoria llamó la atención del CFDA y de Anna Wintour, la editora de revistas más poderosa del fashion world.