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Orgullo hondureño

Gabriela Ochoa, primera bióloga marina hondureña en ser seleccionada por The Explorers Club

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Reconocida por The Explorers Club como una de las 50 exploradoras del mundo, la bióloga marina Gabriela Ochoa abre camino para Honduras desde la ciencia, la conservación y el amor profundo por el océano.

23/ene 2026

Desde niña, Gabriela Ochoa supo que su corazón latía al ritmo de la naturaleza. Amaba a los animales, a todos, sin excepción. Sin embargo, creció escuchando que lo normal en Honduras era estudiar Medicina, Derecho, Administración de Empresas. Carreras “normales”. La biología parecía un anhelo lejano, casi un acto de rebeldía silenciosa, aunque en su familia paterna ya existían referentes que demostraban que otro camino era posible.

El giro definitivo llegó cuando se mudó a Estados Unidos para iniciar la universidad. A través de su padre supo de una universidad donde se impartía la carrera de biología marina. Gabriela recuerda haber pensado que no quería “entrenar delfines”, porque en su mente eso era lo que hacía un biólogo marino. Aun así, la curiosidad pudo más. Aplicó. Y en su primera clase entendió, sin dudas ni titubeos, que había encontrado su vocación.

A lo largo de su formación, las preguntas no tardaron en aparecer: ¿qué vas a hacer con esa carrera? Hoy, esa interrogante le provoca una sonrisa y una reflexión "Honduras es un país de agua. Tenemos más mar que tierra. Nuestra extensión territorial marina es casi el doble de la terrestre y, paradójicamente, el nombre Honduras significa profundidad".

Etiquetando un tiburón para su cuidado y monitoreo. Necesitamos tiburones en nuestros océanos. Muchos de ellos y sus parientes las rayas están en peligro critico de extinción. Hay más probabilidades de que te muerda un perro saliendo de tu casa, de que te muerda un tiburón.

Con los años, conoció la filosofía que dio sentido a todo: Ikigai. Ese concepto japonés que habla de la razón de ser, del punto exacto donde se cruzan lo que amas, lo que el mundo necesita, aquello en lo que eres buena y por lo que puedes vivir. Gabriela cree haber encontrado su Ikigai en la conservación marina. Una convicción tan profunda que la ha llevado a dedicar más de trece años de su vida a proteger los océanos y a fundar la primera organización hondureña sin fines de lucro enfocada en la conservación de tiburones y rayas.

Su camino académico ha sido tan riguroso como inspirador. Luego de graduarse de secundaria en Macris School, Gabriela estudió Biología Marina en la Universidad de Texas A&M, donde trabajó en un laboratorio de invertebrados y logró su primera publicación científica al descubrir una nueva especie marina, conocida como gusano de fuego.

Posteriormente, obtuvo una maestría en Conservación y Biodiversidad en la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, graduándose con honores. Su tesis se centró en las pesquerías artesanales de tiburones en La Mosquitia, un territorio donde la ciencia, la cultura y la conservación convergen. Hoy, es candidata doctoral en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), continuando una trayectoria que no deja de crecer.

Este reconocimiento de The Explorers Club, es solo el inicio de muchas cosas que se vienen para mi e ilili. También es un recordatorio de que vamos por el camino adecuado para marcar una diferencia, tanto a nivel profesional como personal.

El reciente reconocimiento de The Explorers Club, que cada año selecciona a 50 exploradores del mundo, marca un hito histórico. Gabriela Ochoa es la primera hondureña en formar parte de la exclusiva lista de esa sociedad profesional internacional, fundada en Nueva York en 1904, dedicada a promover la investigación de campo, la exploración científica y la conservación. Actúa como punto de encuentro para exploradores y científicos, apoyando expediciones desde los polos hasta el espacio y el océano profundo.

Cada año, el Club de Exploradores reconoce a 50 personas extraordinarias que realizan una labor excepcional para promover la ciencia y la exploración, pero que permanecen en un segundo plano y fuera del foco de atención. Estas 50 personas exploran, inspiran y crean el futuro: el futuro del planeta, la vida en él y las infinitas posibilidades que nos aguardan a todos. En esta edición, Gabriela es una de esas personas, una change maker sin dudar.

Pero más allá del logro individual, su historia representa algo más grande: la certeza de que desde Honduras también se puede explorar, liderar y romper paradigmas.

Al verla en la portada de esa edición especial de The Explorers, en medio del mar que tanto ama, sonriendo, orgullosa de haber encontrado su ikigai, no puedes menos que admirarla. Y es que Gabriela no solo estudia el mar. Lo honra. Lo defiende. Y, a través de su trabajo, nos recuerda que en la profundidad de nuestras aguas también habita nuestro propósito.

Conocer su historia nos revela que algunas hondureñas como ella, también están hechas de agua y de arena. De corrientes profundas y costas firmes. Con pasión y certeza traza el camino de quienes convierten la sensibilidad en ciencia y el amor por los animales en una causa.

Gabriela Ochoa, primera bióloga marina hondureña en ser seleccionada por The Explorers Club

Estilo: Cuéntanos de tus primeras experiencias en el campo de la biología, ¿por qué elegiste el área marina?

Gabriela: Mis primeras experiencias en campo fueron en la Universidad donde todas mis clases tenían un laboratorio y mi campus estaba en una isla en el golfo de México llamada Galveston.

Sin embargo, marcar mi primer tiburón fue una experiencia que me cambio la vida, estos espectaculares animales son imponentes y hermosos. No hay algo que me de más adrenalina que el trabajo de campo con tiburones.

Estilo: ¿Qué te llevó a fundar la primera organización hondureña dedicada a la investigación de tiburones y por qué te pareció necesario hacerlo desde el territorio misquito?

Gabriela: En el 2016 fui por primera vez a la Mosquitia, es un lugar del que creo que muchos hondureños hemos escuchado pero muy pocos fuera del territorio la hemos visitado. Este primer viaje me marco de muchas maneras, desde la belleza natural y la biodiversidad desde la calidez humana de sus personas y la cosmovisión o la manera en que las comunidades misquitas ven su vida y su relación con la naturaleza. Mi amiga, colega y ahora parte de mi organización Wildres Wood la primera bióloga misquita, convenció a su cunado que pudieras acompañar a dos botes a pescar tiburón a los Cayos Misquitos. Muchas personas desconocen, que Honduras es santuario de tiburones es decir esta prohibido pescar o consumir tiburón y que en La Mosquitia existen pesquerías de tiburones las cuales son el sustento de muchas familias.

Viajamos durante la noche: 18 horas a bordo de una lancha langostera, hasta llegar a un pequeño cayo llamado Katsikumi, con el objetivo de comprender la magnitud de la pesca ilegal de tiburones.

Al llegar, los pescadores colocaron sus redes y palangres, mientras nuestro equipo de biólogos instalaba el campamento. A la mañana siguiente, recuerdo estar tomando café cuando vi la primera embarcación acercarse a la orilla. Me metí al agua para recibirla y ver la captura: la lancha venía llena de tiburones muertos. Entre ellos había un gran tiburón martillo gigante una hembra preñada de 3.8 m, cuya mandíbula hoy se encuentra en la oficina de ilili y se utiliza con fines educativos.

Durante los días siguientes, medimos cientos de tiburones muertos. Una de mis colegas a menudo me me decía que no llorara, y que los pescadores no me vieran llorar. La verdad es que los pescadores no eran los malos; ellos son parte de un ciclo interminable de pobreza, falta de oportunidades y exclusión.

Los tiburones son víctimas colaterales de esta problemática, y para mí se hizo evidente que la legislación del santuario de tiburones no era práctica para la realidad hondureña.

Durante años no pude sacar este enorme problema de mi mente, pero tenía miedo de iniciar mi propio camino, probablemente porque no conocía a nadie que hubiera fundado una organización y pensaba que la gente creería que estaba loca.

En 2022, finalmente registré ilili y emprendí este viaje. Nuestro logo es un tiburón martillo gigante y nuestro nombre, ilili, significa tiburón en misquito, como una forma de honrar y conectar con las comunidades indígenas.

Honduras es un país de agua. Tenemos más mar que tierra. Nuestra extensión territorial marina es casi el doble de la terrestre y, paradójicamente, el nombre Honduras significa profundidad.

Estilo: Desde una perspectiva científica, ¿qué vacíos de información sobre tiburones existían o siguen existiendo en Honduras?

Gabriela: Existen muchos vacíos, como por ejemplo que especies hay en nuestros mares, cuales son sus poblaciones y que tan efectivo ha sido el santuario de tiburones para proteger a estas especies. También sabemos muy poco sobre las rayas que son parientes de los tiburones y están mucho más amenazadas.

Estilo: Como mujer liderando ciencia marina en contextos complejos, ¿cuáles han sido los principales desafíos y cómo los has transformado en fortalezas?

Gabriela: Uno de los mayores desafíos ha sido trabajar contra el tiempo para conservar especies altamente amenazadas, mientras enfrento procesos institucionales lentos, limitaciones de recursos y realidades sociales complejas.

He transformado estos retos en fortalezas a través de la resiliencia, la empatía y la colaboración, construyendo alianzas, trabajando de la mano con las comunidades y apostando por un liderazgo estratégico y humano que entiende que la conservación no puede hacerse en aislamiento.

Gabriela sabe que su trabajo puede aportar en la protección de especies marinas. En la imagen aparece frente a una pila de restos de tiburones

Estilo: Tu trabajo ha contribuido a llevar evidencia científica hondureña a espacios de decisión internacional, ¿qué impacto real puede tener la ciencia local en la protección global de tiburones y rayas?

Gabriela: Como científicos generamos información que puede ser utilizada en la toma de decisiones. Nuestros datos han sido cruciales en la identificación de zonas de importancia para los tiburones y rayas en el Golfo de Fonseca.

También han destacado la importancia de las islas de la Bahia para diferentes especies de rayas diablo o mobulas, esto recientemente publicado en una revista científica. Recientemente en Noviembre, tuve el privilegio de forma parte de la delegación de Honduras en la Conferencia de las Partes (COP) 20 de CITES, la cual es la convención de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

En esta ocasión, como país pudimos apoyar a que se declararan medidas mas estrictas para la protección y regulación del comercio internacional de tiburones y rayas, fortaleciendo los mecanismos de conservación de especies amenazadas.

Gabriela durante su participación en The Lowell Lecture Series en marzo de 2025 en el New England Aquarium, donde ofreció la conferencia “Sharks and Communities: Insights from Honduras and Indonesia”

Estilo: ¿Qué significa para ti construir ciencia desde Honduras y demostrar que el liderazgo científico también nace en esta región del mundo?

Gabriela: Nuestros océanos están perdiendo su biodiversidad a un ritmo alarmante, y gran parte de esta biodiversidad se encuentra en países como Honduras. Por eso, hoy más que nunca, es fundamental impulsar la ciencia que se construye desde Honduras y buscar soluciones de manera colectiva. Creo firmemente que los científicos hondureños aportamos perspectivas únicas, una profunda diversidad de experiencias culturales y un conocimiento directo de nuestros territorios y realidades.

Este conocimiento colectivo es clave para enfrentar retos globales y puede contribuir a cambiar el rumbo de la conservación de nuestros océanos. Construir ciencia desde Honduras también implica reconocer que las soluciones deben adaptarse a contextos locales, responder a las necesidades de las comunidades y ser sostenibles a largo plazo.

Sin embargo, históricamente, los científicos hondureños hemos ocupado un rol secundario en la investigación científica a nivel global. Por ello, considero esencial amplificar más voces desde Honduras, promover mayor equidad y romper con los modelos de ciencia colonial que han predominado en nuestra región. Me considero parte activa de este cambio, trabajando para fortalecer el liderazgo científico y la toma de decisiones desde Honduras.

Estilo: La conservación suele percibirse como una lucha entre humanos y naturaleza. ¿Qué te ha enseñado tu trabajo sobre esa relación?

Gabriela: En mi opinión no hay conservación sin personas, la conservación no es de naturaleza únicamente es profundamente humana. Mi trabajo me ha hecho comprender que la conservación es un balance delicado entre las especies que amamos y cuidamos y las personas que dependen de ellas. Nos es blanco o negro, es un espectro gris y no podemos cuidar todo, pero tampoco podemos aprovechar los recursos marinos de manera desmedida. También he aprendido que la conservación no se impone. Debe construirse de la mano con las comunidades, escuchándolas y reconociéndolas como actores clave, para que sean parte activa de las soluciones y del futuro que queremos para nuestros océanos.

Gabriela tratando corales con antibióticos para su recuperación

Estilo: ¿Qué mensaje le darías a las jóvenes que desean dedicarse a la biología marina, pero sienten que su contexto limita sus posibilidades?

Gabriela: Los límites existen en nuestra mente, y lo peor que alguien te puede decir es NO. La biología y la biología marina no son carreras que te beneficien económicamente de manera significativa, pero si puede decirte que soy millonaria en experiencias, y he vivido y visto cosas que solo un porcentaje pequeño del mundo podrá experimentar. Desde bucear con mantarrayas en las Maldivas, y con tiburones en los Galápagos hasta trabajar en lugares tan remotos y maravillosos como los Cayos Misquitos de Honduras, que muy pocos saben que existen.

Mi mensaje es que este camino te llama, vale la pena intentarlo. No dejes que tu contexto defina hasta dónde podés llegar y toca muchas puertas y hasta ventanas que más de alguna se va abrir y ayudarte a lograr tus metas.

Estilo: Mirando hacia el futuro, ¿qué cambios científicos y sociales consideras prioritarios para la conservación marina en Honduras?

Gabriela: Aún no existe la carrera de biología marina en nuestro país, y aquellos que han logrado insertarse en este rubro lo han hecho con mucho sacrificio. Tener acceso al mar y a poder explorarlo es costoso y no es algo que todos podemos hacer. Es necesario crear avenidas para que más jóvenes puedan acceder a este tipo de formación y desarrollar carreras científicas vinculadas al océano.

A nivel de país, nuestro gobierno debe invertir más en conservar nuestros espacios naturales, y en apoyar a las comunidades costeras con más alternativas económicas que no dependan solo del mar. Es prioritario fortalecer el sector pesquero artesanal y avanzar hacia una regulación efectiva del sector industrial, garantizando un uso más justo y sostenible de los recursos marinos. Como hondureños es de suma importancia conocer más sobre nuestros recursos marinos, cómo podemos protegerlos y como consumidores como podemos tomar mejores decisiones que beneficien a nuestros océanos.

Foto Héctor Martínez

Estilo: Qué miedo te acompañó durante más tiempo antes de fundar tu organización: fracasar, no ser escuchada o hacerlo sola?

Gabriela: El Síndrome del Impostor me acompañó y me acompaña siempre, y lamento decirles que raras veces se va. Al inicio de ilili, me daba pena decirle a la gente que estaba creando una fundación por el miedo de el qué dirán y si van a pensar que estoy loca.

He fracasado muchas veces, y con el tiempo he aprendido a sentirme cómoda con el fracaso. Muchas veces solo escuchamos del éxito de las personas, pero es realmente en los fracasos en esos momento tan difíciles, que no tenemos más opción que crecer y encontrar la resiliencia para seguir adelante.

Estilo: Hay decisiones que cambian una vida. ¿Qué dejaste atrás -personal o profesionalmente- para dedicarte por completo a esta causa?

Gabriela: Muchas veces he dejado atrás mi país, he tenido que mudarme ya tres veces al extranjero para seguir mis estudios ahora mi doctorado. En esta última mudanza, me toco dejar atrás la isla de Roatan que había sido mi hogar por casi diez años, mis amistades, mi familia y mis perritas Macarena (Maca) y Katie a quienes extraño cada día! Sin embargo, me recuerdo que la vida son momentos y etapas que nos transforman, cada experiencia o despedida tiene un propósito en nuestras vidas.

Estilo: Cuando todo se vuelve "cuesta arriba", ¿qué imagen, recuerdo o idea te devuelve la fuerza para continuar?

Gabriela: Mi abuela Mercedes es una de las personas que más admiro, una mujer que fue de las primeras en su familia en estudiar química y farmacia, y hizo su propio negocio, desafiando los estereotipos de las mujeres en su tiempo. Está a punto de cumplir 100 años, y su fuerza, resiliencia y espíritu me motivan siempre a seguir adelante. También en momento difíciles, me recuerdo de las personas increíbles atrás de ilili, mi equipo el cual esta caracterizado por una increíble pasión y dedicación. Me motivan a diario a ser mi mejor versión.

Gabriela Ochoa, primera bióloga marina hondureña en ser seleccionada por The Explorers Club

Estilo: Ser mujer, científica y activista en Honduras no es cotidiano ni fácil. ¿Cómo haces escuchar tu voz?

Gabriela: He aprendido a ser paciente y estratégica, no siempre por hablar más alto te van a escuchar. He aprendido a seleccionar bien espacios donde debo hacer escuchar mi voz, a construir alianzas con diferentes colegas, organizaciones, e Instituciones de Gobierno ya que somos muy pocos en esta lucha, y muchos los desafíos. He desarrollado mi inteligencia emocional y trabajo con mucha claridad y propósito. Al mismo tiempo he aprendido a tomar espacio y a ser auténticamente yo. Como mujeres no han enseñado a estar calladas, a minimizarnos y a no destacar. Hoy entiendo que mi experiencia, mi preparación y mi trabajo me dan el derecho de estar en la mesa y hacer escuchar mi voz.

Cada año, el Club de Exploradores reconoce a 50 personas extraordinarias que realizan una labor excepcional para promover la ciencia y la exploración, pero que permanecen en un segundo plano y fuera del foco de atención. Estas 50 personas exploran, inspiran y crean el futuro: el futuro del planeta, la vida en él y las infinitas posibilidades que nos aguardan a todos.

Estilo: ¿Qué parte de ti se transformó después de trabajar en el territorio misquito y convivir con realidades tan duras como la pesca ilegal?

Gabriela: Mi empatía creció por estas personas que día a día salen al mar en condiciones extremadamente difíciles para poder sostener a sus familias. La Mosquitia está aislada totalmente, únicamente se puede llegar por avión o por barco, no hay carreteras conectando a la gente, no hay oportunidades en esta región. A veces desde la comodidad de nuestra vida es fácil juzgar y decir que ellos están haciendo algo malo, sin embargo, es sumamente importante entender el contexto y las desigualdades que existen. Hay que reconocer que para avanzar en la conservación hay que hacerlo desde la empatía y el dialogo.

Estilo: Si hoy te encontraras frente a la joven Gabriela, antes de iniciar este viaje, ¿qué verdad incómoda pero liberadora le dirías?

Gabriela: Le diría que mucha gente no va a creer en ella, que van a ver muchos obstáculos y personas que entraran y saldrán de su vida a lo largo de este viaje. Pero que lo mas importante es ser constante, seguir día a día haciendo lo que esta, incluso cuando se sienta como que no hay progreso.

Estilo: ¿Qué te gustaría que la gente entendiera sobre los tiburones... y sobre ti?

Gabriela: Quisiera que las personas supieran que mucho de lo piensan de los tiburones no es real, viene de las películas que hemos visto. ¡Hay más de 500 especies de tiburones alguno tan pequeños que caben en nuestra mano y otros tan grande como el tiburón ballena, el pez más grande del mundo! Los tiburones son importantes para nuestros océanos, mantienen el balance dentro de las cadenas alimenticias y sin ellos nuestros océanos y pesquerías pueden colapsar. Necesitamos tiburones en nuestros océanos. Muchos de ellos y sus parientes las rayas están en peligro critico de extinción. Hay más probabilidades de que te muerda un perro saliendo de tu casa, de que te muerda un tiburón.

Sobre mi que soy una bióloga marina y conservacionista apasionada por el mar y sus habitantes, pero mucho mas por aquellas personas que dependen de mar y sus comunidades costeras. Me encanta bucear, hacer snorkeling, buceo libre y todo lo que tiene que ver con el mar. Mi organización ilili, se dedica empoderar a las comunidades costeras para conservar tiburones, rayas y sus ecosistemas a través de la investigación, la educación y la colaboración.

Estilo: ¿Qué sientes al ser la primera hondureña en aparecer en esta exclusiva selección de The Explorers Club? ¿Cómo te motiva a seguir?

Gabriela: Me siento increíblemente honrada de estar en esta selección de personas tan impresionantes, cada una de estas personas está rompiendo barreras y explorando cada rincón del mar, tierra y hasta el espacio! Me siento súper orgullosa de ilili y de mi equipo, porque este reconocimiento no es solo para mí, sino para cada persona que forma parte de de la organización y para cada hondureña y hondureño que sueña con marcar una diferencia para nuestro país. Este reconocimiento, es solo el inicio de muchas cosas que se vienen para mi e ilili. También es un recordatorio de que vamos por el camino adecuado para marcar una diferencia, tanto a nivel profesional como personal. Esto me motiva a seguir trabajando por nuestros océanos, sus habitantes y sus comunidades con mas pasión y corazón!

Para conocer más de Gabriela Ochoa

www.gabyochoa.com

www.instagram.com/gabyseassharks/

www.ilili.org


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