Hay encuentros que no hacen ruido al llegar, pero que transforman la vida para siempre. El de Antonio Miguel Molina Bendeck y Jennifer Victoria Umanzor ocurrió en Dallas, Texas, de la forma más inesperada y auténtica posible
El hilo invisible que los unió fue Jonathan Massu, primo de Antonio, quien ya conocía a Jennifer desde antes de que el mundo se detuviera con la pandemia en el 2020. Fue él quien, sin saberlo, se convirtió en el puente perfecto entre dos vidas que estaban destinadas a encontrarse.
Se conocieron en febrero de ese año. En ese momento no sabían, ese cruce marcaría el inicio de todo. Meses después, en julio, la historia dio un giro inolvidable: Antonio le pidió a Jennifer que fuera su novia mientras sobrevolaban Dallas en una avioneta. Abajo, la ciudad brillaba como si celebrara junto a ellos el comienzo de algo grande.
El tiempo siguió tejiendo recuerdos hasta que, el 30 de diciembre de 2023, llegó la propuesta. El escenario fue Klyde Warren Park, un lugar profundamente simbólico para ambos. Allí vivieron una de sus primeras citas: correr juntos el Form Follows Fitness 5K de Dallas, una carrera creada por arquitectos, diseñadores de interiores, contratistas e ingenieros.
Inolvidable enlace
Antonio Miguel Molina Bendeck y Jennifer Victoria Umanzor unieron sus vidas en una ceremonia celebrada en la Basílica Nuestra Señora de Suyapa, un escenario de profunda tradición y solemnidad.
Los novios son hijos de Fredy Octavio Molina e Ivonne Bendeck Asfura, y Ricardo y Lourdes Umanzor. Fueron apadrinados, por parte del novio, por Giselle y Jimmy Frech, y, por parte de la novia, por Ana Trochez y Hugo Trochez.
Jennifer eligió un diseño de Rita Vinieris, de líneas limpias y elegantes, mientras que la organización del enlace estuvo a cargo de Andrea Sarmiento, quien cuidó cada detalle con precisión. La entrada de la novia estuvo acompañada por “Amor verdadero” de Willie Colón, un momento cargado de simbolismo.
Tras la ceremonia, los recién casados se trasladaron a Hacienda El Trapiche a bordo de un Ford V8 Fordor de los años 30, sumando un toque clásico al enlace. Ya como esposos, Antonio y Jennifer inauguraron la celebración con su primer baile al ritmo de “Capri” de La Cuarta Cuerda.
Los momentos más emotivos de la velada llegaron con los bailes familiares: la novia compartió pista con su madre con “I’m Alive” de Celine Dion, mientras el novio hizo lo propio con “El privilegio de amar” de Mijares.
La recepción combinó elegancia y personalidad, y para la hora loca los novios apostaron por una temática Disco Cowboys & Cowgirls, sustituyendo el tradicional carnaval por una propuesta original. Sombreros vaqueros con luces LED fueron obsequiados a los invitados, marcando el cierre de una celebración distinguida y contemporánea.