La historia de amor de Victoria María Villeda Durón y Giampiero Infantozzi Alfaro comenzó lejos de casa, en la Universidad de Navarra, en Pamplona, España. Entre estudios, nuevas experiencias y la emoción de vivir en otro país, surgió una conexión que con el tiempo se transformó en una relación sólida y profunda. Lo que empezó como un encuentro entre estudiantes se convirtió en una historia marcada por la complicidad, el cariño y los sueños compartidos.
El siguiente paso llegó cuando el feliz enamorado viajó desde El Salvador, acompañado de sus padres, para pedir formalmente la mano de su novia en Honduras. Lo demás es historia: los meses pasaron rápidamente entre preparativos, despedidas de soltera y la emoción de acercarse al gran día.
La novia llegó a bordo de un elegante automóvil clásico, luciendo un vestido blanco, largo y delicado, de caída suave, acompañado de un velo transparente que aportaba un aire romántico y sofisticado. En sus manos sostenía un vibrante ramo de flores tropicales en tonos amarillos, rojos y naranjas, que contrastaba bellamente con la pureza de su vestido.
Minutos más tarde, la novia recorrió el pasillo del brazo de su madre, Dinorah Durón de Villeda, hasta encontrarse con su enamorado en la Basílica de Suyapa, donde el cardenal Óscar Andrés Rodríguez los declaró marido y mujer.
Los novios son hijos de Leonardo Villeda (QDDG) y Dinorah Durón de Villeda; y de Giampiero Infantozzi y Evelyn Alfaro de Infantozzi. Fueron apadrinados por Marisela de Memoli, Remo Memoli, Sarisol de Alfaro y Roger Alfaro.
Después de los cantos y lecturas, los recién casados, acompañados de familiares y amigos, se trasladaron a Hacienda El Trapiche. Allí, la delicada tarea de hacer realidad los sueños de los novios estuvo a cargo de la wedding planner Danielle Kluck, quien con gran cuidado decoró el lugar hasta el más mínimo detalle para que la celebración se convirtiera en un momento inolvidable.
Después del brindis en honor a los novios, el DJ Beis se encargó de poner a todos a bailar. La música llenó la pista mientras los invitados se tomaban selfies, brindaban y celebraban hasta el amanecer.