La historia de amor de Valeria Osorio y Ricardo Luque comenzó en 2016, cuando se conocieron en la universidad, sin imaginar que aquel encuentro sería el primer capítulo de una historia que, años después, los llevaría hasta el altar.
Desde entonces, juntos han construido una relación llena de momentos especiales, sueños compartidos y aventuras. Una de las más inolvidables ocurrió durante su viaje con amigos a Guatemala, cuando Ricardo decidió hacerle a Valeria la pregunta más importante de sus vidas. En la cima del majestuoso volcán Pacaya, a 2,300 metros de altura, rodeados de naturaleza y con el cielo como testigo, llegó la propuesta de matrimonio que cambiaría para siempre el rumbo de su historia.
Meses después comenzaron los preparativos para el gran día. La celebración inició en la Basílica de Suyapa, donde se descubrió uno de los secretos mejor guardados: el vestido de la novia. Valeria caminó hacia el altar luciendo un diseño minimalista, romántico y sofisticado en blanco marfil, con un elegante escote palabra de honor de líneas limpias, creación de las diseñadoras Nicole + Felicia.
Emocionada y del brazo de su padre, Edgardo Osorio, la novia avanzó hacia un enamorado Ricardo, quien no pudo contener las lágrimas al verla llegar para convertirse en su esposa. Valeria es hija de Edgardo Osorio y Aleyda Fernández, mientras que Ricardo es hijo de Ricardo Luque y Osiris Aguilar. Como padrinos de este importante capítulo estuvieron Fátima Luque y Fernando Santos.
Después de ser declarados marido y mujer, los recién casados y sus invitados se trasladaron a La Cumbre, donde la celebración continuó bajo una atmósfera inspirada en un Moody Garden: un concepto elegante, íntimo y envolvente que recreó la belleza de un jardín al atardecer.
“Quería que todo se sintiera acogedor y que los colores lo representaran”, compartieron los novios al hablar de la inspiración detrás de la decoración. La propuesta se construyó a partir de tonos ricos y oscuros, evocando la profundidad de un bosque o jardín durante las últimas horas del día.
Uno de los momentos más especiales de la noche fue el primer baile de los esposos al ritmo de “Everything”, de Michael Bublé. Para hacerlo aún más memorable, Valeria y Ricardo tomaron clases de baile juntos, una experiencia que, además de prepararlos para ese instante, les permitió compartir y disfrutar aún más el camino hacia su boda.
La planificación estuvo a cargo de Raquel Flores, mientras que Doce Ramos se encargó de la decoración y Cupcake Garden del pastel. La música estuvo en manos de DJ Manu, quien acompañó cada momento de la celebración.
Durante la hora del cóctel, los novios sorprendieron a sus invitados con una propuesta de mixología a cargo de Citrus, además de una emotiva serenata de mariachis que añadió un toque tradicional y romántico a la velada.
Para cerrar este nuevo capítulo, Valeria y Ricardo eligieron Colombia como destino para su luna de miel. Entre paisajes tropicales, playas paradisíacas y espacios ideales para relajarse, la pareja encontró el escenario perfecto para disfrutar de sus primeros días como esposos y celebrar el comienzo de una nueva vida juntos.