La colección de Emporio Armani (la línea joven del italiano, la primera la presenta el domingo 23) trabaja en varias direcciones pero se esmera con la ropa funcional que no tiene vocación de estrellato fugaz.
Vemos prendas de día de línea cómoda y sencilla, con estampado de cuadros. Chaquetas y trench se combinan con shorts, una de las pieza clave de la propuesta. Siempre comedido y elegante, su tijera propone asimetrías en camisas y tops multicapa, también prendas muy estructuradas, con costuras que marcan la estructura de la prenda.
La carta de colores se centra en los tonos suaves. Azules, grises, verdes y marrones muestran su lado más tierno aportando unidad a la colección que se aferra al espíritu elegante de la casa. De nuevo son los tonos tornasolados y otros de apariencia metálica los que destacan en la propuesta, enfatizando ese aire sofisticado y chic con sabor italiano.
Las siluetas están contenidas, las chaquetas (algunas con toques rebeldes) y los chalecos enmarcan la figura, y los vestidos de cóctel llevan líneas definidas aunque lucen mangas con volumen en tejidos transparentes. Una propuesta, como digo, de colores tranquilos, que no tiene nada que ver con la colección colorista de Gucci.