Cuando el príncipe Guillermo tenía siete años, le dijo a su madre que quería ser policía de mayor. 'Ah, no. Tú no puedes', le respondió su hermano pequeño, el príncipe Harry. 'Tienes que ser Rey', zanjó.
A una edad muy temprana el hijo mayor de los príncipes Carlos y Diana ya soportaba una pesada carga sobre sus pequeños hombros, aunque nunca supuso un lastre.
Gracias al firme compromiso de sus padres de que tanto él como su hermano tuvieran una educación normal, el príncipe Guillermo pudo disfrutar de una bonita infancia y relativamente convencional, a pesar de su condición de Heredero.
Enfoque que seguramente los Duques de Cambridge adopten para educar a sus hijos, que como el Príncipe crecerán también bajo la atenta mirada de los medios de comunicación.
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Se aseguró de que sus hijos comprendieran el privilegio de su posición, pero también de que no faltara normalidad a su extraordinaria vida.
Así que unas veces llevaba a sus chicos a refugios de gente sin hogar y otras a parques de atracciones temáticos, restaurantes, tiendas de videojuegos... Sin olvidar prodigarles con muestras de cariño en los ratos juntos: "Los abrazos pueden hacer mucho bien, especialmente a los niños".