Milán siempre ha comprendido que la moda no necesita excesos para hacerse sentir. La pasarela italiana demuestra que mirar al pasado es la clave para avanzar. Las formas conocidas, las referencias del archivo y las ideas de glamour parcialmente italiana regresan con una nueva forma y una discreta elegancia.
La celebración comenzó con el espectáculo de Vogue World en la icónica Galleria Vittoria Emanuele II, un homenaje a la artesanía y al cine italiano que marcó el tono de la temporada.
La falda se reinventa y la ropa interior cobra protagonismo
Prada arrancó la propuesta de alta moda con una mirada centrada en renovar una prenda clásica como la falda. Miuccia Prada y Raf Simons convirtieron esta pieza en el centro de su colección, llevándola desde pliegues definidos hasta volúmenes estructurales y detalles de velcro.
Por su parte, Fendi, bajo la visión de María Grazia Chiuri, exploró la relación entre la ropa y el cuerpo. La pasarela se llenó de capas donde el encaje, la seda, la piel y las transparencias se mezclaban con una estética cinematográfica marcada por referencias a la cultura pop italiana. El resultado ofreció combinaciones de prendas interiores delicadas bajo abrigos más estructurados y batas transformadas en piezas del día.
Archivos vigentes, elegancia funcional y el teatro del lujo
En Roberto Cavalli, Fausto Puglisi abordó el archivo de la casa no como un museo, sino como un elemento de juego, mezclando estampados animales y estampados florales en siluetas delicadas.
Jil Sander, bajo la dirección de Simone Bellotti, se alejó del minimalismo tradicional con cortes ligeramente diferentes y abrió la propuesta con un abrigo de cuero sin cuello, aportando un toque más humano a una estética sobria. Max Mara, por su parte, tomó como referencia a las exploradoras de la década de 1930 para construir un armario de viaje en lino, gabardina y tonos arena.
Gucci convirtió su desfile en una experiencia inmersiva al construir una tienda dentro de la misma pasarela. La propuesta de Demna Gvasalia transitó entre la estética aristocrática, las referencias británicas y el glamour provocador de los años noventa. Chaquetas bomber holgadas, camisetas de rugby y trajes de falda hechos a medida.
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Debuts esperados, giros de estilo y el trabajo artesanal
La pasarela también presenció importantes cambios creativos. Moschino inició una nueva etapa bajo la dirección compartida de Loris Messina y Simone Rizzo, quienes le dieron un aire más urbano y juvenil a la firma, combinando prendas formales con detalles de estilo callejero.
Por otro lado, la sobriedad y la elegancia en cuero alcanzaron un punto alto con Ferragamo y la visión de Maximilian Davis, quien exploró cortes limpios y caídas suaves. Dolce & Gabbana desplegó su habitual sello por medio de piezas de corsetería, velos y encajes bien trabajados, mientras que Bottega Veneta, bajo la guía de Matthieu Blazy reafirmó la definición del lujo discreto a través de formas sencillas y el característico tejido de cuero que distingue a la casa.
Cierres emblemáticos y la despedida del denim
El legado de las grandes casas vivió momentos de mucha expectativa. Emporio Armani presentó una propuesta enfocada en la ropa cómoda y con movimiento, firmada por Silvana Armani y Leo Dell'Orco en el inicio de una nueva etapa con la llegada de Dario Vitale como nuevo director creativo. Para cerrar el universo de la firma, el desfile de Giorgio Armani entregó una lección de elegancia impecable con seda en tono gris perla, azul noche y pantalones holgados.
La pasarela de Diesel entregó un momento clave con la colección de despedida de Glenn Martens al frente de la marca. El creativo belga basó su propuesta en el trabajo artesanal sobre la mezclilla, utilizando chaquetas desarmadas,capas superpuestas y lavados en tonos caquis y óxido que reinventaron la ropa urbana antes de asumir por completo la dirección de Maison Margiela.
Entre lecturas de archivos, maestría en los talleres y una presentación visual de alto nivel, Milán confirma que las piezas destinadas a perdurar nacen de entender la historia de la moda.