Detalles de “El Diablo Viste a la Moda 2” que probablemente no conocías
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1 / 10The Devil Wears Prada 2 ya llegó a las salas y, como era de esperarse, volvió a poner a Runway en el centro de la conversación cultural. Pero más allá de la pantalla, la película está llena de decisiones creativas, guiños ocultos y detalles de producción que pasan fácilmente desapercibidos. Desde elecciones de vestuario hasta anécdotas del elenco y recreaciones meticulosas de escenarios, estos son datos que quizás no sabías de la secuela.
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2 / 10La secuela no adapta el libro Revenge Wears Prada; crea una historia completamente nueva con un enfoque en la evolución de los personajes. Durante años, una secuela de The Devil Wears Prada estuvo fuera de la mesa: el equipo creativo sentía que la historia ya estaba cerrada y que solo tendría sentido volver si el reencuentro de los personajes resultaba completamente creíble. Sin embargo, el paso del tiempo y los cambios en el mundo editorial y cultural reabrieron la conversación, esta vez desde un lugar más creativo que comercial. Para la guionista Aline Brosh McKenna, la idea surgió simplemente del deseo de regresar a estos personajes y replantearlos en un nuevo contexto, con una mirada distinta que permitiera imaginar cómo habrían evolucionado en un mundo completamente transformado.
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3 / 10El cabello más delgado de Miranda fue una decisión completamente intencional del equipo creativo. Para mostrar el paso del tiempo sin alterar drásticamente la esencia del personaje, los realizadores reutilizaron la peluca original de la primera película y la modificaron físicamente: redujeron volumen, ajustaron la densidad y trabajaron la textura para que se viera más ligera y envejecida. El objetivo era reflejar a una Miranda más madura, pero sin romper su imagen icónica y perfectamente controlada.
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4 / 10Anne Hathaway tuvo más de 47 cambios de vestuario para reflejar la evolución de Andy como periodista global.
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5 / 10En la gala inicial aparece la frase “Spring Florals”, guiño directo a la icónica línea de Miranda en la primera película.
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6 / 10La finca de Sasha Barnes, interpretada por Lucy Liu, es en realidad la mansión de 26 acres de Billy Joel en Oyster Bay, Long Island. La producción la utilizó mientras estaba en el mercado, aprovechando su arquitectura y extensos terrenos para dar vida a una de las locaciones más lujosas de la película.
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7 / 10Meryl Streep usó 28 looks cuidadosamente diseñados para mantener la imagen de control y consistencia de Miranda.Solo dos piezas del filme fueron hechas a medida, incluyendo el impactante vestido rojo de gala de Miranda diseñado por Balenciaga.
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8 / 10El personaje de Amari, interpretado por Simone Ashley, tuvo una inspiración poco esperada: Richard Gere en American Gigolo. La actriz reveló que le pidieron estudiar su interpretación para capturar una energía sutil y contenida, basada en el concepto de “menos es más”, que ayudara a construir la elegancia discreta y controlada de su personaje dentro del mundo de Runway.
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9 / 10El desfile de Runway fue construido en solo cinco días por un equipo local que normalmente trabaja en la producción de verdaderos shows de Milan Fashion Week. Su experiencia en eventos reales de moda fue clave para lograr la autenticidad del escenario, desde la estructura del runway hasta la puesta en escena, haciendo que todo se sintiera como un desfile real más que una recreación cinematográfica.
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10 / 10Meryl Streep cambió por completo su dinámica en el set en esta secuela. A diferencia de la primera película, donde se mantenía distante del elenco para reforzar la frialdad de Miranda Priestly, esta vez adoptó un enfoque totalmente opuesto: fue cercana, cálida y muy presente con sus compañeros de reparto. Incluso se dice que compartía momentos informales con el equipo y llegó a preparar galletas para el crew, lo que transformó el ambiente de rodaje en algo mucho más familiar y relajado, según el propio director.