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1 / 6En deportistas y personas que entrenan por la mañana, la forma en que se resuelve esa primera comida puede marcar la diferencia en la energía disponible, la intensidad del entrenamiento y la respuesta del organismo al esfuerzo. Para poco apetito o entrenamientos muy temprano. Para los que no toleran bien los sólidos al despertar, el formato líquido puede ser un gran aliado. Una smoothie bien planificado puede cubrir los mismos objetivos de un plato sólido.
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2 / 6Los carbohidratos de liberación lenta, proteínas para la saciedad y grasas necesarias para la función cerebral, evitan el cansancio a media mañana.
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3 / 6Para entrenamientos exigentes o mañanas largas. Un batido de avena cocida, yogurt o leche fresca, bananos, manzanas y frutos secos. Este desayuno aporta carbohidratos de liberación progresiva, proteínas y grasas saludables.
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4 / 6Un buen desayuno no llena: prepara, activa y sostiene la intensidad del entrenamiento
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5 / 6Para entrenar temprano y con poco tiempo. Tostada de pan integral, huevo revuelto y queso magro acompañada de fruta o jugo natural. Una alternativa simple y de rápida digestión, pensada para mañanas ajustadas. Permite llegar al entrenamiento con energía disponible sin generar sensación de pesadez.
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6 / 6Al planificar tu desayuno recuerda que los carbohidratos aportan energía sostenida, mientras que la proteína ayuda a preservar masa muscular y preparar al cuerpo para el esfuerzo.
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