Juan Orlando Hernández

Por Redacción

Se cumplieron todos los pronósticos y se hizo historia.

09/Jan 2014

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Juan Orlando y Ana Hernández, quienes se conocieron en la universidad y contrajeron matrimonio hace 23 años. Aunque disfrutan asistir a eventos sociales, les encanta compartir la paz y tranquilidad de su casa en Gracias, el lugar donde más cómodos se sienten.
Juan Orlando y Ana Hernández, quienes se conocieron en la universidad y contrajeron matrimonio hace 23 años. Aunque disfrutan asistir a eventos sociales, les encanta compartir la paz y tranquilidad de su casa en Gracias, el lugar donde más cómodos se sienten.

La tensión y la expectativa envolvían la atmósfera del hotel Honduras Maya en una de las noches más importantes en la historia política del país en los últimos cuatro años.

Uno a uno, los votos iban sumando pero aún nada era definitivo. Los minutos parecían arrastrarse lentamente mientras todos esperaban ansiosos las cifras del primer conteo del Tribunal Supremo Electoral, TSE.

Así inició la jornada para miles de seguidores de Juan Orlando Hernández, presidente electo de Honduras en los comicios del pasado 24 de noviembre.

Fue una verdadera fiesta cívica. Al final de la tarde, los activistas de los diferentes partidos políticos se unían a sus líderes que aguardaban el momento en el que el TSE realizara el conteo de las actas. Pronto, los informes oficiales anunciaron los resultados de la votación que finalmente daría la victoria al candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, quien en enero próximo será envestido como el presidente más joven de la historia de Honduras.

Luego de conocer el veredicto del TSE, Juan Orlando Hernández, acompañado de su designado presidencial, Ricardo Álvarez; el vencedor de la alcaldía del Distrito Central, Nasry Asfura y su equipo de campaña, entre otros, se proclamó triunfador absoluto de las elecciones generales.

“Dedico este triunfo a Dios y a alguien que me ve desde el cielo y que sé que está muy orgulloso de mi: mi padre: Juan Hernández Villanueva”, posteó en ese momento el candidato en las redes sociales, en las que su triunfo era la noticia del momento.

La alegría estalló justo cuando el presidente electo llegó al hotel acompañado por su madre Elvira Alvarado, su esposa Ana García y sus cuatro hijos; Yvonne María, Juan Orlando, Ana Daniela e Isabella Hernández.

Ahí pronunció su discurso en el que reiteró que para concretar su plan de gobierno trabajará incansablemente para devolver la seguridad al pueblo. A la alegría de los simpatizantes del candidato se sumó la de líderes nacionalistas como el director de campaña, Oscar Álvarez y de los expresidentes, Rafael Leonardo Callejas y Ricardo Maduro.

La emoción era evidente en su rostro y en el tono de sus palabras al momento de dirigirse al público, “la voz del pueblo es la voz de Dios. Al igual que hace cuatro años, el pueblo hondureño nos vuelve a decir que es amante de la democracia, aunque no es perfecta, sobre todo en nuestro sistema político, hoy el pueblo hondureño nos vuelve a dar una oportunidad”, dijo y agregó, “todos sabemos que una parte del electorado no votó por mi, pero por quien no votó por mi, humildemente me comprometo a servirle a ellos y a todos los hondureños”.

Las felicitaciones de los presidentes centroamericanos y de otros países no tardaron en llegar. Honduras había elegido a su décimo presidente, desde el retorno a la democracia en 1982, y el número 55 en la historia constitucional del país. “Voy a hacer lo que tenga que hacer”, bajo esa promesa de campaña, Juan Orlando Hernández se convirtió en la principal fuerza política durante las últimas elecciones presidenciales. A pesar de su juventud, el mundo de la política no es nada extraño o desconocido para él, quien desde niño fue extrovertido y mostró una particular seguridad en sí mismo.

Ya a los cinco años, tenía el valor de tomar el micrófono y declamar poemas en actos públicos ante decenas de personas. Quién diría que cuatro décadas después tomaría de nuevo un micrófono y se dirigiría al país agradeciendo su elección como presidente de la República.Nacido en una aldea de Gracias, Lempira, el 28 de octubre de 1968, Juan Orlando es el decimoquinto de 17 hermanos, cuyos padres inculcaron la tenacidad, deseo de superación y liderazgo que le ha caracterizado a lo largo de su carrera.Sus padres, Elvira Alvarado y el entrañable Juan Hernández Villanueva, son su ejemplo a seguir.

Ellos le dieron sus primeros ejemplos de disciplina y lealtad, que en su juventud se verían reforzados al ingresar al Liceo Militar del Norte en San Pedro Sula donde se graduó, obteniendo el grado de subteniente en 1985. Ya entonces se vislumbraba su personalidad y su madera para la política, de ahí que sus excompañeros del liceo lo definen como un alumno disciplinado y con dotes de líder.

Esa partida a San Pedro Sula, rompió el corazón de su madre, quien en una entrevista reciente recordó que el golpe fue duro y que con frecuencia lloraba; sin embargo, fue esa decisión la que le abriría las puertas hacia un mejor futuro.

El nuevo presidente de los hondureños se siente orgulloso de sus raíces y de su formación, “mi papá me enseñó desde pequeño que la diferencia entre salir adelante o quedarse estancado en la vida no depende del dinero ni de la posición social exclusivamente, sino de aprovechar las oportunidades”.Tal como ha expresado en reiteradas ocasiones, “yo no estaría hoy aquí si no hubiera tenido la opción de tener una educación de calidad. A pesar de que mi papá anduvo descalzo en su infancia y solo llegó hasta segundo grado, se esforzó para mandarme a la escuela y me enseñó que no hay que sentirse nunca menos que nadie, que lo que importa es la educación y trabajo y más trabajo”.

Luego de egresar del Liceo Militar del Norte, Juan Orlando estudió en la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, donde recibió su título como abogado y notario. En ese entonces se involucró de lleno en la política universitaria hasta llegar a ser presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho, 1988 y 1989. El camino a seguir ya estaba trazado.

En 1990, su hermano Marco Augusto, al que considera su mentor, ocupó la primera secretaría del Poder Legislativo y le pidió que fuera su asistente ejecutivo. Algo a lo que definitivamente no pudo negarse. Posteriormente obtuvo una beca para estudiar legislación en España y luego cursó una maestría en administración pública con énfasis en legistativa en la Universidad de Nueva York.

Su carrera política comenzó oficialmente en 1993 cuando fue nombrado coordinador departamental de Lempira por el movimiento de Roberto Martínez Lozano. Sus allegados de entonces lo describen como leal, valiente, disciplinado y trabajador, actitudes que lo llevarían en 1997 a postularse como candidato a diputado por el departamento de Lempira, curul que ocupó hasta 2010, cuando se convirtió en presidente del Congreso Nacional, su mayor aspiración, hasta entonces.

En su desempeño como titular de ese poder aprobó una serie de leyes, entre ellas la Ley Fundamental de Educación, Reformas a la Ley Orgánica, Ley para Depuración de la Policía y ciudades modelos, entre otras. El entonces presidente del Congreso Nacional decidió subir un escalón más en su carrera y se postuló como candidato del movimiento Azules Unidos. Fue el ganador de las elecciones internas en 2012 y un año después fue declarado como el nuevo gobernante de Honduras.

Hombre de familia

Dicen que detrás de todo líder siempre se encuentra una gran mujer, y el caso de Juan Orlando y Ana Rosalinda no es la excepción. La pareja se conoció cuando ella tenía 18 años y él 19. Tal como recordó Ana en una entrevista reciente, “éramos compañeros en una clase pero no nos conocíamos, un amigo en común nos presentó y desde entonces como que empezó una relación, anduvimos de novios año y medio y luego nos casamos”.

Aunque admite que Juan Orlando, “no es un hombre de flores, detalles, ni serenatas”, ella dice con orgullo que lo que la enamoró fue “su liderazgo, don de servicio y su tenacidad por lograr lo que se propone”.

Calificada por sus amigos cercanos como gentil y humilde, Ana parece haberse ganado en base a estos atributos el cariño y admiración de los simpatizantes y colaboradores de su esposo, “yo siempre he dicho que la política estuvo con nosotros desde el primer día de nuestro matrimonio porque nos casamos un sábado 3 de febrero de 1990, ese año asumió el poder el presidente Rafael Leonardo Callejas y además Juan Orlando comenzó a trabajar como asistente de mi cuñado en el Congreso Nacional”, recuerda.

Ana es la segunda de 5 hijos y sus padres son Guillermo García y Lotty Carías, descendiente del general Tiburcio Carías Andino, líder del Partido Nacional que gobernó Honduras por 16 años.“Juan Orlando es el amor de mi vida, el hombre que Dios me dio como esposo, como mi compañero de vida, mi compañero de profesión, con quien hemos hecho una vida juntos.

Dios nos ha permitido entendernos, conocernos y apoyarnos mutuamente. Nuestros hijos, Juan Orlando, Ana Daniela e Isabel, son nuestra razón de ser, doy gracias a Dios porque nos ha permitido un matrimonio muy estable y hemos podido criar a nuestros hijos en un ambiente de mucho amor, de mucha comprensión”

Además del profundo amor que siente por su esposo, también le admira enormemente, y lo describe como un hombre que anhela sacar adelante a Honduras, “él es un hombre muy responsable, ha sido un gran esposo, un gran padre para mis hijos, un hombre siempre dedicado a su hogar, un gran ejemplo para nosotros y eso me hace sentir contenta, optimista porque sé que va a ser un gran presidente para este país”.

A pesar de ser una mujer de familia, ella ha sabido mantener el perfecto balance entre ser una esposa, madre y profesional del derecho. Y es que tras obtener su título como abogada y notaria en 2002, se ha convertido en una verdadera apasionada de las leyes, “lo bonito del derecho es esa posibilidad de servir, dar un consejo oportuno a aquel que tiene un problema y resolver o prevenir un problema”.La próxima primera dama de Honduras es conocida por ser una mujer sencilla, que no siente la necesidad de llamar la atención o de seguir tendencias, en lo que a moda se refiere. Tal y como lo asegura el diseñador Miguel Chong, “Ana es una mujer sencilla, sin ser aburrida.

A ella no le gusta nada pomposo o con escotes exagerados, le gusta mucho vestir prendas estructuradas y muy propias. Para la toma de posesión me encantaría verla con un atuendo moderno y juvenil, y a la vez elegante. Con un diseño que refleje su esencia”.

Los que la conocen afirman que es una mujer trabajadora y extremadamente preparada para asumir el reto de convertirse en primera dama de la nación. Según sus declaraciones, su rol se basará en combatir la pobreza y brindar apoyo al plan de gobierno que se realizará en torno a tres pilares fundamentales, la recuperación de la paz y seguridad, la generación de oportunidades de trabajo y el plan Vida Mejor que brindará apoyo a más de 800 mil familias pobres del país.

Ella no duda en afirmar que se encuentra preparada para el reto, ya que será una primera dama proactiva, con una visión muy clara, siempre trab-jando de cerca con la mujer hondureña, con la niñez y con los que viven en pobreza.Junto a su esposo, ella ha impulsado programas sociales y como directora de la oficina “Vida Mejor”, encabeza cuatro proyectos solidarios entre los que destacan Aulas Digitales, que dotan con computadoras e internet a escuelas públicas del país y Artesanas Lencas, que vende artículos elaborados con telas proporcionadas por mujeres de Intibucá, Lempira y Copán.

Ana admite que tiene un enorme reto por delante, “la política es una experiencia diferente en nuestras vidas. Ha sido muy enriquecedor y como familia nos ha permitido conocer la realidad de Honduras. Dios nos está dando esta gran oportunidad y trataremos de hacer lo mejor por el país. Procuramos hacer balances, es decir: dejar espacio para la familia porque es la estabilidad y nuestra razón de ser; tratamos de tener siempre a nuestros hijos cerca porque ellos son la fortaleza, así como Dios, que por supuesto está presente en todo momento en nuestras vidas.

Toda la familia tanto de Juan Orlando como la mía está unida y alrededor de este proyecto”.“Juan Orlando es un hombre determinado, comprometido y tiene una visión clara de la realidad de Honduras. Sé que este gobierno no ha sido fácil, que ha habido muchas insatisfacciones, pero debemos recordar de dónde venimos, cómo fue que se recibió este gobierno, cuál era la situación que vivíamos en el 2010 cuando el Presidente Lobo no era ni reconocido a nivel internacional. Así como dice Juan Orlando, es prohibido olvidar, si olvidamos de dónde venimos podemos cometer el error de equivocarnos nuevamente. Juan Orlando es un hombre diferente, que tiene un estilo diferente de gobierno, tiene compromisos diferentes”.

Como fiel compañera, Ana recorrió junto a Juan Orlando todos los rincones del país en busca del triunfo en las urnas. Siempre con una sonrisa, ambos proyectaron una imagen de un matrimonio joven, unido y con ideales en común. Sus rostros se volverán aún más familiares para los hondureños durante los próximos cuatro años en los que serán la pareja presidencial. Ella, con su estilo sobrio y discreto, y él con la imagen de elegancia casual que lo caracteriza.

Tal como expresa el diseñador hondureño, Yoyo Barrientos, “él siempre se viste muy adecuado según su edad, para eventos casuales usualmente elige camisas blancas de cuello y jeans, siempre muy fresco. Y cuando debe ser formal, viste de acuerdo al dress code, sin aparentar más de la edad que tiene”.

Hacia el futuro

La a educación y el trabajo son dos de los tres ejes que dominan el plan de gobierno de Juan Orlando, quien está dispuesto a comenzar a trabajar de inmediato. De cara al nuevo gobierno, las expectativas son muchas, al igual que los retos. Su propuesta contempla una fuerte inversión en seguridad, generación de empleo y el fortalecimiento del programa Vida Mejor, proyecto de desarrollo social y generación de empleo que aprobó como titular del legislativo.

Asimismo, el fomento de la educación y mantener al partido nacional con ideología de humanismo cristiano.Durante su gobierno, Juan Orlando estima que se crearán más 200 mil nuevos empleos a través de la industria de la maquila y otros cien mil con el programa “Con chamba vivís mejor”, dirigido a jóvenes y madres solteras, entre los 16 y los 28 años de edad.“La vida es de resultados, no es de hablar bonito, y estoy muy contento porque nos estamos atreviendo a hacer cosas distintas.

Generaremos empleos como nunca antes se hizo en Honduras”, indicó durante una de sus intervenciones cuando era aspirante a la presidencia.

Aún falta mucho por escribir en esta historia que comenzará oficialmente el próximo mes, cuando Juan Orlando Hernández cumpla su sueño de ser juramentado presidente de la República. En él están depositadas las esperanzas de miles de personas que confían en sus promesas. Tal como expresó el expresidente Rafael Leonardo Callejas, “tendremos una oportunidad de nuevo, que ilumine el camino de la confianza del pueblo hondureño”.

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