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El rey ha vuelto

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En los 70, fue el cantante más querido de España. Cuarenta años después, su nombre y sus canciones son conocidos en todo el planeta. Esta vez, Julio Iglesias regresa a Honduras, para reiterar con su voz, que sigue siendo el rey de la música en español.

24/dic 2010

En nuestra sala de redacción, los minutos se arrastraban lentamente, mientras la expectativa ante su llamada se hacía cada vez más grande. Aunque es un personaje cálido, incluso divertido, los nervios parecen inevitables cuando se trata de hablar con el cantante de habla española que más discos ha vendido en la historia. Es el artista que en más idiomas ha cantado, ha ofrecido cinco mil conciertos en vivo en 600 ciudades del mundo y ha hecho dúos con Frank Sinatra, Stevie Wonder, Diana Ross, Paul Anka, Plácido Domingo, Sting, Pedro Vargas…cómo no sentirse nervioso ante la talla de un personaje como él, que ha logrado que más de tres generaciones se rindan ante las letras intemporales de sus canciones.

Era la segunda vez que el cantante hablaba con ESTILO, pero esta vez la llamada tenía una connotación especial, Julio Iglesias estaba a punto de llegar a Honduras para un concierto patrocinado por ESTILO.

El teléfono sonó por fin y la voz de la leyenda hizo eco en la sala. Nos habló desde Miami, y en nuestra larga y amena conversación, su buen humor y sencillez se pusieron en evidencia desde el primer momento. Aquello parecía una plática entre viejos amigos. No hubo protocolo, al contrario, fue él quien inició la conversación con un ameno saludo.
"Contadme guapas ¿qué queréis saber de mi?... Antes que nada quiero decir que estoy muy feliz de ir a Honduras, que hace muchos años que no voy", dijo y agregó, "creo que vuestras madres os habrán hablado de mi". Aquella frase con un toque de humor y acompañada de una carcajada, sirvió para romper el hielo y entrar en confianza con el cantante de 67 años, ganador de premios Grammy y AMA, Embajador Especial de las Artes Escénicas de UNICEF y con una estrella en el Hollywood Walk of Fame.

Había muchas inquietudes y detalles de su vida personal y profesional, y de su esperado concierto en Honduras, que queríamos saber. Lo que fue evidente fue su entusiasmo por regresar a Tegucigalpa a ofrecer un segundo concierto, después de más de tres décadas de su debut en el país. "Antes que nada quiero decir que estoy muy feliz de cantar en Honduras. Desde hace 30 años no canto ahí. Canté hace unas semanas en Costa Rica y ahora voy a cantar en Honduras. Estoy súper contento de estar cantando por el mundo…Personalmente tengo muchas expectativas del futuro de Centroamérica. Así lo dije en mi concierto en Costa Rica Centroamérica será un destino muy profundo para los europeos en los próximos 20 años. Estoy muy feliz de volver, sobre todo porque me van a ver cantar mucho mejor que antes".

Y aunque ha pasado tanto tiempo desde su primer concierto en el país, él recuerda perfectamente el lugar donde se realizó el show, "recuerdo que fui a un hotel que tenía una pared de piedra... era el hotel Maya. Nunca se me va a olvidar esa pared!" dice.

Para Julio, visitar Honduras no es algo nuevo, él ha estado aquí en repetidas ocasiones. De ahí que por mucho tiempo se especuló que tenía propiedades en Roatán, sin embargo, eso sólo fue un rumor. Lo que sí es cierto es el gran amor que tiene por Honduras. Y es que en los últimos años se ha convertido en un amante de la belleza natural de nuestro país.
"Honduras es un país joven, un país por descubrir, lleno de recursos. Un lugar con gente maravillosa, un país que tiene recursos naturales increíbles, un mar bellísimo, ese caribe que tiene aún conserva el agua cristalina", expresa con la seguridad de aquel que conoce bien un lugar. "En los últimos 10 años he visitado Honduras unas 20 veces… Lo conozco bien, he estado muchas veces de incógnito. He estado en Roatán. Me encanta mucho el litoral hondureño, me gusta también la sierra. Cuando voy de vacaciones, voy tranquilo, apreciando bien todo. En Roatán he estado de 5 a 6 veces. Me han hablado muchísimo de Copán, pero nunca he estado ahí. Pienso que alguno de mis hijos y nietos tendrán un lugar en Centroamérica, no quiero hablar únicamente de Honduras, para que nadie se resienta", dice.

Por los momentos, Julio se dispone a pasar unas breves vacaciones en Honduras. Procedente de Boston, llegará al país los primeros días del mes, antes de su concierto. "Quiero pasarme unos 3 ó 4 días ahí", adelantó. Pero él no llega solo. En esta ocasión, le acompañará su familia, "vendrán conmigo mi mujer y mis hijos. Porque estamos a 2 horas de Honduras".

Traer su gira Starry Night a Honduras fue una decisión propia. "Me invitaron formalmente, pero en realidad, si les digo la verdad, ha sido decisión mía. Yo le dije a un amigo mío, empresario en Panamá, quiero cantar en Costa Rica y en Honduras". ¿La razón? Añoraba cantarle a la gente de este país que ha aprendido a amar. ¿Qué promete a su público? La respuesta no tarda mucho en escucharse al otro lado de la línea, "van a encontrar a un mejor cantante, mejor intérprete y seguramente una mejor persona. Voy a cantar desde La vida sigue igual, Honduras va a disfrutar de todas esas canciones que escribí hace 30 años".

Todo está casi listo para su llegada al país. De hecho, como si hubiéramos hecho un viaje en el tiempo, Julio Iglesias se ha puesto de moda otra vez, justo desde el momento en el que fue anunciado su concierto. Su nombre se escucha por las radios, su rostro figura en todos los medios. Sin embargo, muchos se preguntan si se trata de una gira de despedida. No quisimos quedarnos con la duda y se lo preguntamos. "¿Cómo va ser de despedida mi amor? Yo soy un niño joven. Dentro de 15 años mi edad será la mitad de la vida. Mira cuando yo era muy pequeñito escribí una canción que se llama ‘33 años’, que decía: 33 años son media vida. Mi padre me miraba y me decía... ‘te has confundido hijo’. El murió a los 92 años, así que eso era una tercera parte de su vida y para mí, 67 años, es casi la mitad de la vida. Pero yo estoy más joven ahora, que hace 20 años. Tengo la cabeza más justa, el corazón más ajustado a mi cabeza, conozco todos los colores, conozco todos los sabores, no juzgo nada, todo mundo para mi es inocente, antes todo mundo para mi era culpable. Es todo lo contrario ahora, porque distingo a la gente, ahora incluso se cuándo va a llover a 3 kilómetros de distancia, antes no sabía ni cuando en mi casa iba a llover".
Han pasado más de cuatro décadas desde que Julio Iglesias, de entonces 25 años, debutó en el Festival de Música de Benidorm, en Alicante, España, con su emblemática melodía La vida sigue igual. Ganar ese concurso fue apenas el comienzo de una de las carreras musicales más brillantes de la historia. Esa fue definitivamente una recompensa para Julio, que entró al mundo artístico por casualidad, luego que un accidente acabara con sus sueños futbolistas como portero del Real Madrid Club de Fútbol, a mediados de los sesenta.

"Han pasado 42 años desde ese Festival de Benidorm. Aunque, para mí, es como si hubiera sido ayer. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo... Estoy muy agradecido a la vida y a mi público por estas cuatro décadas de carrera. He aprendido y he disfrutado muchísimo, he tenido y tengo el privilegio de recorrer todo el mundo y sobre todo de conocer gente maravillosa, que me ha enriquecido no sólo como artista, sino también como persona".

Justo en los inicios de su carrera, estuvo casado durante siete años con Isabel Preysler, con quien procreó tres hijos: el también cantante Enrique Iglesias, el cantante y modelo Julio Iglesias Jr. y Chábeli. Y aunque mucho se ha dicho sobre la supuesta "mala relación" con sus hijos mayores, el cantante nos dejó claro que tiene una familia muy unida, y que al contrario de lo que se ha dicho, ellos llevan una buena relación. "¿Cómo me voy a llevar mal con mis hijos? ¿Quién puede pensar eso? Los adoro y estoy muy orgulloso de ellos. Cada uno ha conseguido forjarse un camino por su propio esfuerzo. Además, son generosos y unos campeones de la vida. De maravilla, así nos llevamos. Por ejemplo mi hijo Enrique hace 15 días estuvo con todos mis hijos y mi mujer en Miami. Mi hijo Miguel habla todos los días con mi hijo Enrique, se aman, tenemos una familia muy unida. Ha habido muchas especulaciones que si no nos vemos, que si no nos hablamos, yo amo a mis hijos. Mi hijo Julio es una maravilla, mi hija Chabi es una maravilla. De hecho ella, recogió el premio a las Bellas Artes de España que me fue otorgado y a cuya ceremonia yo no podía asistir porque estaba cantando en Oklahoma. Hay especulaciones sobre todo", dice con certeza.
Es evidente que hablar sobre el éxito de Enrique le causa mucha felicidad. "Yo no pensaba que él y Julio iban a cantar cuando eran niños. Lo que ha pasado con Enrique es una cosa extraordinaria. Es un campeón". Ante nuestra pregunta sobre cuando piensa hacer un dueto con él, Julio dijo con humor, "Cuando él quiera. La verdad hacer un dueto es fácil, lo que es difícil es que sea un éxito. Yo no quiero ser el causante de que mi hijo no siga teniendo éxito", expresó entre risas.

Aunque se resiste a afirmar que es todo un ícono, lo cierto es que Julio Iglesias no sólo es el cantante latino que más álbumes ha vendido en el mundo de la lengua española, sino también uno de los 10 artistas de mayor venta de discos en la historia de la música.

Ante ese recordatorio de los hitos en su carrera, él dice con sencillez, "todo lo que ha pasado es el recuerdo. Uno empieza a envejecer cuando empieza a recordar y yo no tengo esa nostalgia. Mi vida está mucho más concentrada en circunstancias actuales. Cuando uno empieza a recordar se hace mayor…creo que hay que pensar en lo que se va a hacer más en lo que se ha hecho", dice y agrega, "al final de nuestras carreras el tratar de ser un número uno es un absurdo. Lo que sí es cierto es que he tenido la oportunidad que me ha dado la vida de poder seguir cantando y sobre todo regresando a todos los escenarios. Una de las cosas más bonitas que tiene la vida es cuando te dejan volver, porque eso significa que no tienes que vivir del recuerdo".
La energía que le da la música es innegable, por eso jamás piensa en el retiro. Y es que para Julio, cantar es un estímulo para que su cabeza y su corazón estén juntos. Es así que cuatro décadas de trayectoria no le han restado un ápice de entusiasmo por seguir sobre los escenarios, "sigo siendo una persona apasionada, con una pasión fuerte y disciplinada. Ahora soy cada vez más consciente cuando salgo al escenario del esfuerzo que hace la gente para ir a verme cantar. Y esa motivación que produces en la gente nace siempre en la pasión".

Las motivaciones en la vida de Julio son muchas, y la mayoría de ellas provienen de su relación con Miranda Rijnsburger, una ex modelo holandesa, que asegura, es la mujer de su vida. Eso lo supo desde el día que la conoció, hace 20 años en el aeropuerto de Yakarta, donde aquella joven de belleza serena y carácter suave, conquistó sin imaginarlo el amor del apasionado cantante español.

Desde entonces la vida dejó de ser igual para Julio, quien comenzó una larga relación con Miranda, en quien encontró estabilidad emocional y con quien tiene cinco hijos; Miguel Alejandro, Rodrigo, las gemelas, Victoria y Cristina y el benjamín de la pareja, Guillermo.
En agosto de este año, después de una relación de dos décadas, él, de 67 años, y ella, de 46, contrajeron matrimonio en Marbella, durante una ceremonia religiosa íntima y muy emotiva. Sin embargo, como asegura el cantante, ellos siempre han estado casados. "Es mucho más fuerte que el amor. Se cumplen veinte años de emociones, de admiración profunda por ella, veinte años de muchas cosas bonitas, veinte años que volvería a repetir ahora mismo… Yo tengo mi vida familiar consolidada para siempre con Miranda. No tengo ningún interés por nada más que no sea ser feliz con mi mujer y con mis hijos, en lo que es mi vida emocional".

Cuando le preguntamos si siente alguna diferencia en la relación, ahora que están unidos en matrimonio, Julio responde espontáneamente, "me hubiese casado con mi mujer desde el día que la conocía. Lo que pasa es que no lo habíamos hecho por circunstancias absurdas, pero yo estoy casado con ella desde hace ya muchos años. En realidad nos casamos por nuestros hijos, porque ya nos daba vergüenza. Pero nosotros estamos casados desde antes de conocernos".

Su familia es definitivamente uno de los motores que mueven su vida, "estoy apasionado por esa felicidad grande de poder haber creado esta otra familia, que se une a mis hijos mayores, Chábeli, Julio y Enrique. Tengo muchos motivos para ser feliz", asegura.
Además de su boda con Miranda, Julio tiene muchos motivos para celebrar este 2010, cuando realizó una gira mundial que incluyó Japón, Manila, Kuala Lumpur, las Pirámides de Giza, Bulgaria, Chipre, México, Costa Rica y Honduras. "Empezamos en enero en Suramérica, pasando por Japón, Australia, Filipinas, Malasia, Corea, todo Estados Unidos, Europa y áfrica… Es la vuelta al mundo", dice el cantante, que este año recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes por el Gobierno de España, y que además fue honrado en Nevada, Estados Unidos, con el premio Máximo Orgullo Hispano y la proclamación del 10 de junio de cada año como el Día de Julio Iglesias en el Estado de Nevada

Las fiestas navideñas son el mejor pretexto para celebrar todos los logros de este año. Julio Iglesias tiene razones de sobra para festejar, sin embargo, asegura que el sentido de esta época ha cambiado un poco para él, "cuando no tienes a tus papás la Navidad es muy triste, cuando tienes hijos pequeños es mejor, si tienes hijos mayores que ya tienen familia son diferentes. La mía es diferente, y depende de las circunstancias familiares. Pero para mí la Navidad es un tiempo de ocio, de reunión, tiempo de reflexión y de unión. Hay momentos de alegría, de tristeza, son muchas emociones juntas", nos dijo como un epílogo de la conversación, una charla que nos dejó una grata sensación, la emoción de haber compartido a la distancia con un personaje como no hay dos.

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