Goodbye Alexander McQueen

Por Fernando Neda

<p>El mundo de la moda recordó al diseñador Alexander McQueen en un homenaje en Londres.</p>

27/Set 2013

En el marco de la Semana de la Moda de Londres, más de 1,500 invitados se reunieron hoy bajo la magnifica cúpula de la catedral de St. Paul para rendir tributo al renombrado diseñador Lee Alexander McQueen quien falleció a principios de este año.

El acto detuvo por unos instantes a todos los desfiles y las presentaciones de moda en Londres ya que los más importantes diseñadores, modelos y editores de moda acudieron a la misa para rendir homenaje al afamado modisto. Alexander McQueen, de 40 años, se quitó la vida el pasado 11 de febrero de 2010, angustiado por la muerte de su querida madre cuyo funeral se llevaría a cabo al día siguiente.

Entre los amigos y los amantes de la costura que asistieron a la misa se encontraban la editora de la revista Vogue estadounidense, Anna Wintour, las modelos Kate Moss y Naomi Campbell (ambas luciendo trajes de McQueen), y la actriz Sarah Jessica Parker, también portando un atuendo del célebre diseñador. La tristeza abundó en las miradas y las palabras de los presentes a pesar de que se habían reunido para celebrar los dones y recordar los triunfos del enfant terrible de la moda británica.

LA CEREMONIA

El sobrino de McQueen, Mark McQueen, leyó la primera lectura (Juan 14: 1-6) y las demás liturgias fueron leídas por Anna Wintour, la editora de Vogue; Shaun Leane, la diseñadora de joyas que creó piezas para McQueen; Suzy Menkes, la editora de moda del International Herald Tribune; y Annabelle Nielson, una de las mejores amigas de Alexander.

Wintour dijo que McQueen nunca estuvo satisfecho con su trabajo y siempre se comprometió a hacerlo mejor, incluso cuando había abierto nuevos caminos y marcado pautas con impactantes y sofisticados desfiles de moda. Ella dijo que Alexander era más feliz en su taller, donde solía trabajar toda la noche antes de irse a dormir con su perro en el sofá.

“Cuando era niño, lo que más le gustaba era sentarse en la terraza y ver las aves volar…Su ultima colección fue una batalla entre la oscuridad y la luz. En sus 18 años de carrera, el le sacó provecho a sus sueños y a sus pesadillas. [Alexander McQueen] nos ha dejado un legado excepcional, un talento que se elevó por encima de todos nosotros como los pájaros de su infancia”, expresó la editora.

Aunque nadie habló directamente de las razones de su suicidio, las palabras de los oradores dejaron ver que McQueen era un individuo muy complejo y atormentado, a menudo incapaz de disfrutar de su propio talento. Alexander sufría de depresión y sus amigos más cercanos admitieron que aunque era propenso a lanzar insultos, también expresaba cumplidos y daba cariño sin reserva alguna.

McQueen poseía “una visión sin precedentes del futuro, pero fue arrastrado por los demonios de su pasado”, expresó Suzy Menkes. “Alexander era una mezcla de salvaje y romántico”, continuó la periodísta. Shaun Leane dijo que nunca olvidará la risa de McQueen, al igual que su “valiente corazón, su memoria de elefante y sus brillantes ojos azules”.

La ceremonia se realizó con el mismo drama, esplendor y belleza que caracterizó las pasarelas del modisto británico. Luego de que el London Community Gospel Choir cantara Amazing Grace, la cantante islandesa Bjork apareció ante el público luciendo un resplandeciente atuendo de McQueen en color plata y gris que le daba la apariencia de una mariposa que se había quedado a la mitad de su ciclo de metamorfosis. Bjork intepretó la canción Gloomy Sunday, una melodía mejor conocida como "la canción húngara suicida" ya que habla de alguien que esta planeando reunirse con un ser amado que ha muerto. Entre las demás presentaciones, el compositor de bandas sonoras Michael Nyman interpretó el solo de piano titulado The heart asks pleasure first.

Al final de la ceremonia, en honor a la descendencia de Alexander, un grupo de gaiteros vestidos con faldas escocesas tocaron sus instrumentos en las escaleras de la catedral mientras los invitados, los amigos y la familia de Alexander McQueen emergían del interior de la iglesia. "Creo que a Alexander le habría encantado cada minuto", afirmó Hilary Alexander, directora de moda del diario Telegraph, al salir de la ceremonia.

Otros figuras notables que asistieron a la ceremonia fueron Francois-Henri Pinault, presidente de PPR, el conglomerado francés dueño de la firma de McQueen; los diseñadores Hussein Chalayan, Stella McCartney y Daphne Guinness; Carine Roitfeld, la editora de Vogue Francia; las modelos Stella Tennant y Karen Elson; el vocalista de la banda Primal Scream, Bobbie Gillespi; y Cathy Horyn, la editora de moda de The New York Times.

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