Después de llegar en avión desde Italia el lunes, el pontífice recibió una entusiasta, y a veces alarmante, bienvenida en su primer viaje de regreso al continente que lo vio nacer y que lo llevó a convertirse en líder de la Iglesia católica.
Multitudes de personas rodearon el automóvil de Francisco varias veces mientras cruzaba la ciudad desde el aeropuerto. Las miles de personas superaban a los oficiales de seguridad que batallaban para mantener a distancia a la muchedumbre.
Mientras otros estaban preocupados por su seguridad, Francisco era todo sonrisas, incluso bajó la ventanilla del vehículo para estrechar manos. Más tarde se trasladó a un automóvil abierto para dar una vuelta por el centro de camino a una ceremonia oficial de bienvenida.