En el interior del Congreso Nacional, sin apenas protocolo ni jefes de Estado pero arropado por sus simpatizantes. Así tomó posesión Nasry Asfura como presidente de Honduras para el período 2026- 2030.
Asfura accedió al hemiciclo vestido con un traje azul oscuro y de la mano de su esposa, Lissette Del Cid, vestida en total white.
El nuevo mandatario hondureño optó por un protocolo básico con el canto del himno nacional, la bendición de la iglesia, el resguardo de cadetes militares, la juramentación de la Constitución y, por supuesto, la imposición de la banda presidencial azul y blanco.
El discurso
"Honduras no te voy a fallar, vamos a estar bien. Dios los bendiga a ustedes a sus familias, dios bendiga a Honduras", dijo Asfura ante un sencillo atril transparente.
"Hemos llegado hasta aquí, gracias al esfuerzo de mucha gente, pero, ante todo, por la gracia de Dios que nos tiene hoy aquí a todos.
Esto no ha sido un camino en soledad. En cada tropiezo hubo manos dispuestas a levantarnos. En cada momento difícil, palabras de aliento y cuando el trayecto parecía más oscuro, la luz de muchas personas nos mostró el rumbo.
Cada aporte fue valioso, desde la familia y los amigos, los líderes de mi partido, la comunidad internacional y miles de hondureños y hondureñas que aportaron a la defensa de la democracia y de la libertad", dijo.
Los últimos minutos de los 12 que duraron sus palabras decidió narrar una oración que realizó varias veces mientras fue alcalde, "Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes. Y no a decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la felicidad, si me das fuerza, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad y si me das la humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver el otro lado de la moneda. No me dejes culparte traición a los demás solo porque no piensa igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo. A juzgarme con la misma medida con la que juzgo a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación ni en el fracaso...".
Tras ser investido como presidente, rodeado de su esposa Lissette Asfura y de sus hijas Monique, Stephanie y Alexandra, Nasry recorrió el pasillo donde le esperaban los medios de comunicación y, subido a una pequeña tarima, repitió con fuerza: "Honduras vamos a estar bien".