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Piedras ancestrales, la terapia perfecta para desestresarte

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El ritmo de vida moderno supone un gran degaste energético. Para superrlo, conviene acudir a las terapias en las que se fusionan técnicas milenarias con masajes y elementos de poderes insosprechados como las piedras basálticas.

10/nov 2015

Hace miles de años atrás, la dinastía china Shang usaba las piedras con fines terapeúticos, mientras los romanos se recostaban sobre mármol frío tras un baño caliente para calmar los dolores y relajar los músculos.

Esos fueron los orígenes de la terapia del masaje con piedras calientes basálticas denominado Scentao Schitao.

Básicamente la técnica consiste en dar masajes con piedras a diferentes temperaturas, para eliminar las tensiones y reconducir la energía a sus canales naturales.

Esta terapia tiene conexiones con la acupuntura, ya que el masaje se realiza siguiendo los canales energéticos y el reiki, que emplea los puntos de flujo de energía del cuerpo como cauce para restablecer el equilibrio energético .

Roldan Paz, masoterapista explica que en este tratamiento se usan dos tipos de piedras; las ígneas que provienen de los volcanes y las metamórficas que se pueden encontrar en los ríos, lagos y bosques. Cuanto más oscuras son más tiempo retienen el calor y mayor es su contenido de hierro, lo que hace que aumente su poder mágnetico y por lo tanto sus bondades.

A través de esta técnica, el paciente restaura su conexión con la tierra redescubriendo la naturaleza de su verdadero ser.

A través de esta técnica, el paciente restaura su conexión con la tierra redescubriendo la naturaleza de su verdadero ser.
De acuerdo al terapista, con las piedras calientes se incrementa el riego sanguíneo y el metabolismo celular y si se utilizan junto con estiramientos y masajes en puntos específicos, combate la ansiedad, el estrés, los dolores musculares y articulares. Las frías por su parte, se emplean para aliviar quemaduras, dolores, inflamaciones, lesiones y contracciones.

Combinar una y otras dependerá de las necesidades de cada paciente. El tratamiento se hace primero boca arriba y luego boca abajo, para así cubrir todos los puntos estratégicos del cuerpo. Durante la sesión se disponen las piedras suaves sobre y debajo del cuerpo a diferentes temperaturas mezclandolas con aceites aromaterapéuticos y esencias purificadoras que facilitan el masaje y relajan.

Hay dos tipos de piedras para llevar a cabo esta terapia. Las piedras ígneas que provienen de los volcanes y las metamórficas que se pueden encontrar en los ríos, lagos y bosques.

Hay dos tipos de piedras para llevar a cabo esta terapia. Las piedras ígneas que provienen de los volcanes y las metamórficas que se pueden encontrar en los ríos, lagos y bosques.
Cada una se coloca en los puntos energéticos del organismo del paciente: a lo largo de la columna vertebral, el abdomen, la frente, las manos y los dedos de los pies, sin olvidar una piedra pequeña sobre el tercer ojo, situado en el centro de la frente que ayuda a quitar la migraña.

Roldan asegura que presionar las piedras en ciertos puntos como los hombros y el cuello ayuda a desbloquear la energía y experimentar una sensación de descanso y relajación como resultado de la reactivación del flujo energético.

Algunas piedras sólo se colocan en puntos específicos, donde está paralizada la tensión y otras se deslizan sobre el cuerpo para que la energía fluya. Los resultados de esa terapia se verán potenciados si se utiliza en combinación con otras complementarias como la aromaterapia, que a través del olfato estimula y equilibra las áreas corticales y cerebrales, la cromoterapia, que emite vibraciones energéticas al organismo y la musicoterapia, que relaja las zonas cerebrales influenciadas por estímulos auditivos.

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