Ese día, Rodrigo Pérez Manríquez, embajador de Chile fue el anfitrión a la recepción celebrada en el hotel Real Intercontinental para festejar su fiesta de independencia.
Las notas de los himnos nacionales de ambos países abrieron la celebración en la que se resaltaron los lazos de amistad y cooperación que siempre los ha unido. Después de los discursos protocolarios de parte del embajador Rodrigo Pérez Manríquez y del presidente Porfirio Lobo Sosa, los invitados se unieron en un efusivo brindis.
La colonia chilena residente en el país fue acompañada por personalidades diplomáticas y empresariales que aprovecharon la ocasión para resaltar los valores de unidad entre ambas naciones.