Juan Pablo Sabillón, marcando la diferencia

Por Brenda Ortez

Cuando estás realmente decidido puedes marcar la diferencia. Juan Pablo Sabillón lo sabe muy bien, por eso se sumó sin pensarlo dos veces a Operación Frijol, una iniciativa solidaria que se convirtió en modelo a seguir.

22/Mayo 2020

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No es tan frecuente encontrarse con un joven como él. Al conversar descubres que sus 22 años contrastan con su madurez, visión y sueños. Es un idealista y soñador, pero es tan firme en sus posiciones que es fácil contagiarse de su optimismo y creer que esos sueños se irán materializando poco a poco. No hay duda, Juan Pablo Sabillón llegará a donde se lo proponga.

Orgulloso hondureño y sampedrano, estudió Ciencias Políticas y Administración de Empresas en la Universidad de Emory en Atlanta. Más allá del campus, ha acumulado experiencias muy valiosas trabajando en el sector público, privado y social en Estados Unidos.

Analítico y decidido a enfrentar cualquier reto, en 2018 fundó El Milenio HN, la primera plataforma multimedia de opinión juvenil no partidaria. Además fundó el capítulo de Students Helping Honduras en Emory y es el actual coordinador de Operación Frijol en San Pedro Sula.

“Me apasiona el emprendimiento social, y la intersección del sector público, privado y social como mecanismo para desarrollar Honduras”, dice sin dudar Juan Pablo, un fiel creyente que “en un mundo indiferente, un joven empoderado puede hacer la diferencia”.

Aficionado del Real España y los Boston Celtics, Juan Pablo ha aportado su grano de arena durante la crisis sanitaria en Honduras. A la distancia, pero decidido a marcar esa diferencia, ha comprobado una vez más cómo los jóvenes pueden cambiar el presente y crear las bases de un mejor futuro.

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¿Cómo te unes a esta iniciativa de Operación Frijol? ¿Cuál fue el principal detonante que te llevó a unirte a esta causa?

Creo firmemente que cuando un amigo comienza una organización o decide emprender, hay que apoyarlos. Aún más cuando la causa beneficia a las personas mas necesitadas de nuestro país. Sebastián y Daniel me llamaron para invitarme a formar parte del grupo de embajadores de Operación Frijol en redes sociales. Con el crecimiento y viralidad de la iniciativa, vimos la necesidad de llegar a más familias del país. Yo me encargue de la gestión de entrega de canastas en San Pedro Sula, así como el proceso de reclutar a los embajadores de la zona norte.

¿Qué fue lo primero que pensaste por lo que valía sumarse a este proyecto?

Creo que Operación Frijol, más allá de ser una organización de proyección solidaria, es una marca atractiva para los jóvenes. Tiene una cultura juvenil, un marketing inclusivo y trendy, de tal manera que intriga y motiva la participación del joven hondureño. Me sume a Operación Frijol porque siempre he pensado que hay que revolucionar la manera en la que hacemos altruismo en Honduras. Operación Frijol no solo le hace llegar necesidades básicas para familias necesitadas, sino que también motiva a los jóvenes a ser parte de un movimiento solidario no-tradicional.

¿Habías estado antes involucrado en otras fundaciones?

Mientras cursaba mis estudios universitarios en la universidad de Emory en Atlanta, fundé un capítulo de una ONG llamada Students Helping Honduras. Esta organización lleva muchos años operando en Honduras, liderada por un Japonés llamado Shin Fujima, han construido más de 50 escuelas en la zona norte de Honduras. El dinero para financiar la construcción de estas escuelas es un esfuerzo de estudiantes Americanos, que además vienen en sus vacaciones a mezclar cemento y pegar bloques. Yo me decía a mí mismo “no puede ser que jóvenes americanos vengan a hacer el trabajo de los hondureños”. Aunque debemos estar agradecidos por el apoyo internacional que recibimos, considero que es momento que más hondureños nos “arremanguemos la camisa” y asumamos el reto.

Esto me motiva a apoyar diversas organizaciones solidarias que lideran mis amigos o familia. En este caso, estoy emocionado de poder formar parte de Operación Frijol en función de coordinador de San Pedro Sula.

¿Cuál es tu rol en el proyecto?

Mi rol es llevar a cabo la expansión de Operación Frijol en San Pedro Sula. Me encargué de coordinar la entrega de los insumos básicos, además de formar el grupo de embajadores de redes de la zona norte. Sin embargo, la expansión ha sido posible por el esfuerzo de varios otros sampedranos: Aldo Piaggio, Ana Lardizabal, Andrea Bonilla, Antonio Guillen, Edwin Pérez, Erik Moya, Gabrielle Dabdoub, Jamil Matute, Leonardo Bonilla, y muchos más. Son ellos quienes han trabajado incansablemente las últimas semanas para recaudar fondos de amigos y amistades, inclusive amigos que estudian en el exterior.

¿Cómo invitarías a más y más personas a unirse a esta causa?

Los invito a que nos sigan en todas las redes sociales, encontrándose como @operacionfrijol Muchos miembros del proyecto hemos conseguido el apoyo de profesores y amistades en nuestras respectivas universidades. El apoyo ha sido verdaderamente increíble, a tal punto que muchos amigos en otros países latinoamericanos han comenzado sus propias iniciativas basadas en una estrategia de marketing similar.

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¿Cómo crees que desde El MilenioHN se puede contribuir a la lucha contra el Covid-19?

El Milenio HN es la primera plataforma multimedia de libre expresión y opinión para jóvenes hondureños. Cuando apenas comenzaba la crisis, nosotros teníamos claros que podíamos jugar un rol importante dentro de la juventud hondureña. Uno de los ideales que enarbolamos es que “cada joven lucha desde su trinchera”. Al ser una plataforma de libre opinión y empoderamiento juvenil, no buscamos hacer donaciones directamente, sino que nos enfocamos en conectar diferentes iniciativas de jóvenes en San Pedro Sula, Tegucigalpa, La Ceiba y Juticalpa que estaban recaudando fondos para suplir a sus hospitales locales. Les apoyamos amplificando sus páginas y asesorándolos en cómo llevar a cabo una campaña de redes exitosa.

En El Milenio somos fieles a nuestro propósito, a pesar de no ser una organización de caridad, logramos conectar e inspirar a otros jóvenes a comenzar sus campañas de recaudación. El Milenio le ha dado una plataforma a los líderes de estas organizaciones para sacar a relucir sus misiones. Somos prueba de que las ideas son las que inspiran a los jóvenes a tomar acción.

¿Qué función cumples en El Milenio HN, de qué manera te ha ayudado a crecer académica o personalmente?

Como fundador y director general me encargo de que todos los segmentos multimedia vayan orientados hacia nuestra visión: darle una voz a los jóvenes hondureños y democratizar la conciencia de empoderamiento entre la juventud hondureña. Al ser una plataforma sin ideología política o afiliación partidaria, el desafío personal más grande ha sido trabajar con personas alrededor de todo el espectro ideológico. Más allá de eso, liderar esta organización me ha llevado a la realización de que aunque la ideología es importante, la juventud hondureña comparte una serie de valores que pueden coexistir en nuestra visión de país.

¿Cuál es el leit motiv, la razón de existir de El Milenio HN?

Primordialmente, nuestra razón de existir es la necesidad de un espacio de expresión juvenil en Honduras. Un espacio creado por jóvenes, para jóvenes y para el oído de los que lideran nuestro país. Creo firmemente que si no generamos una cultura de debate hoy, difícilmente encontraremos compromiso cuando lideremos mañana.

¿Cómo definen los temas que abordan? ¿Cómo lo han hecho con el Covid-19?

Generalmente, definimos los temas que aborda El Milenio en cuanto a tres criterios. La relevancia nacional, la relevancia para el joven y la posibilidad de generar debate constructivo hacia el tema. Al final del día, los temas de El Milenio los decide nuestra audiencia con quien interactuamos a diario y los jóvenes talentosos que colaboran con artículos y como panelistas en nuestros segmentos audiovisuales.

En cuanto al Covid-19, notamos que muchas organizaciones ya estaban abordando temas de economía y política. Por lo que decidimos enfocarnos en el tema de salud mental y crecimiento personal para los jóvenes. Si conducimos un par de conversatorios con panelistas que expusieron sobre temas políticos, sociales y económicos; pero es importante darle un respiro a los temas de país, al fin y al cabo somos jóvenes y también queremos hablar de temas más refrescantes.

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¿Cómo crees que podemos contagiar la solidaridad, especialmente en momentos como estos? ¿Cómo lo haces tú?

Creo que la virtud del servicio la encontramos en la búsqueda de nuestros propósitos personales. Yo, Juan Pablo, siento el deber de dejar una Honduras en la que más niños reciban las oportunidades que yo tuve. Todos los propósitos genuinos terminan en servir a nuestro prójimo.

La solidaridad se contagia con el buen ejemplo. Operación Frijol es prueba de ello, comenzaron 8 amigos, después 16 y ahora son más de 200. Creo que para contagiarnos de solidaridad es vital salir de la burbuja y exponernos al mundo real.

¿Cómo has enfrentado esta crisis considerando que estás lejos de tu casa y tu familia?

Me hace falta compartir en la mesa con mi familia, visitar a mi abuela y jugar con mi ahijada… espero con ansias volver a verlos, estar lejos de ellos me hará valorar más esos momentos lindos que podemos compartir juntos. Mi núcleo familiar es lo que me motiva a superarme cada día, a pesar de la distancia su es apoyo palpable.

¿Qué te ha ayudado a sobrellevar la cuarentena?

Tomar esos libros que siempre he querido leer. Estoy por terminar Sapiens de Yuval Noah y luego leeré Pensando en Sistemas de Donella Meadows.

¿Qué rol crees que deben jugar los jóvenes en crisis como estas?

Creo que hay dos roles importantes:

Durante la cuarentena, invertir en su propio desarrollo. Leer, redefinir metas, crear rutinas. Vivimos en un mundo de redes sociales donde obtenemos gratificación instantánea. Sin embargo, las grandes metas no se logran de un día para otro, requiere disciplina, esfuerzo y mucha práctica. Me considero de la vieja escuela en cuanto a estas ideas, desarrollar rutinas y trabajar en nuestra disciplina personal será clave para tener éxito tras la crisis del coronavirus.

Idear un plan de post COVID-19. Todos tenemos ese negocio o proyecto que siempre hemos querido hacer. Personalmente, debatí internamente por muchos meses si debía fundar El Milenio… al fin y al cabo me ayudó a conectarme con cientos de jóvenes que quieren cambiar Honduras igual que yo.

Cuando el virus pase, tendremos una nueva oportunidad de innovar y asumir nuestros retos personales en un nuevo mundo.

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¿Personalmente, qué has aprendido como ser humano con esta pandemia y la cuarentena?

En un mundo tan dinámico, nada está garantizado. Este mes debí estar subiendo al escenario a recibir mi diploma y celebrar con las amistades que logré cosechar durante los cuatros años en la universidad. Aunque estoy un poco triste de no tener esta oportunidad, estoy agradecido con Dios y mi familia por la oportunidad de recibir una educación universitaria; este privilegio me otorga responsabilidades que debo asumir.

¿Y qué crees que deberíamos aprender como ciudadanos globales de esta etapa del Covid-19?

Creo que deberíamos de aprender a valorar a todos esos héroes que día a día ponen su vida en riesgo por nosotros, principalmente el personal de salud. Como seres humanos, estamos en un punto vulnerable. Hemos recurrido al sacrificio y sabiduría de los médicos, tenemos que valorarlos y reconocerlos por su labor. No es romanticismo decirlo, verdaderamente son héroes.

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¿Compártenos algunos tips que personalmente has puesto en práctica para mantener el ánimo y la energía en la cuarentena?

Es un buen momento para escribir y poner el momento en perspectiva. A veces no lo pensamos, pero estamos cursando momentos históricos de la humanidad. La escritura nos brinda una oportunidad para plasmar nuestras ideas y reflexionar sobre el momento crítico que estamos presenciando.

¿Qué es lo que más extrañas de la vida "normal"?

Extraño las interacciones pequeñas de nuestro día cotidiano. Los buenos días y buenas tardes. Pero durante esta cuarentena he reflexionado mucho sobre lo que no extraño. Principalmente, vivir en un mundo donde nuestro prójimo está olvidado. Me molesta la indiferencia que prevalece en nuestra sociedad. Hemos visto un despertar de solidaridad en la sociedad hondureña y confío que tras superar el virus no volvamos a la “normalidad,” sino que hagamos prosperar estos deseos de una mejor vida para los más necesitados en nuestro país.

¿Lo primero que piensas hacer cuando eventualmente pase todo esto?

Aparte de disfrutar con mi familia, mi novia y mis amigos; tras graduarme estoy ansioso por comenzar mi carrera profesional.

¿La persona que más admiras en el mundo y por qué?

A mi papá, por inculcarme una cultura de trabajo y sacrificio en la vida cotidiana. Además, admiro al Papa Francisco porque confía que los jóvenes podemos cambiar el mundo.

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