Ivana Marcela y Jacobo Miguel nunca imaginaron que sus caminos, que comenzaron siendo tan simples, terminarían convirtiéndose en una historia digna de contarse una y otra vez.
Se conocieron siendo apenas unos niños en la Escuela Internacional Sampedrana. Entre pasillos, tareas y risas inocentes, compartieron momentos que en ese entonces parecían pequeños, pero que el tiempo guardó con cuidado. La vida, como suele hacerlo, los llevó por caminos distintos, separándolos sin que ninguno supiera que aquel no era un adiós definitivo.
Doce años después, el destino decidió intervenir. Un reencuentro inesperado despertó algo más que nostalgia. Ya no eran los mismos niños: ahora eran dos personas que habían crecido, cambiado, y que, sin darse cuenta, encajaban perfectamente. Lo que comenzó como una simple reconexión pronto se transformó en citas, conversaciones profundas y una complicidad que parecía haber estado esperando todo ese tiempo.
Jacobo sabía que Ivana merecía algo extraordinario. Y así, eligió un lugar cargado de significado: Deriva Enoteca, el restaurante de su padre. Pero esa noche, el lugar no era el mismo. Lo transformó en un escenario mágico, íntimo, lleno de luz tenue y rodeado de rosas blancas que parecían susurrar promesas.
Ivana entró sin imaginar lo que estaba a punto de suceder. Cada detalle hablaba de amor, de historia compartida y de un futuro por construir. Y entonces, en medio de ese ambiente cuidadosamente creado, Jacobo se arrodilló y le hizo la pregunta que cambiaría sus vidas para siempre.
No fue solo una propuesta; fue el cierre de un ciclo que comenzó años atrás... y el inicio de una nueva historia que apenas comenzaba.
FIESTA EN EL MIN
Meses más tarde, la feliz y enamorada novia, Ivana Marcela Lagos Reina, luciendo un delicado vestido de la firma Nicole + Felicia, adquirido en Kleinfeld New York, caminó hacia el altar del templo San Francisco del brazo de su orgulloso padre, Iván Omar Lagos del Cid, mientras al fondo se escuchaban las notas del “Ave María” de Schubert.
El sacerdote Edwin Nieto fue el encargado de oficiar la ceremonia y declararlos marido y mujer. Los novios son hijos de Ketlen Karenna Reina Flores e Iván Omar Lagos del Cid; y de María Teresa Canahuati Larach e Isaac Lewis Waincier. La pareja fue apadrinada por Jorge Jacobo Larach y Marcela López de Larach.
Después de la homilía, los novios y sus invitados se trasladaron al Museo de la Identidad Nacional, el cual fue transformado en un encantador jardín romántico. Allí, acompañados de sus familiares, alzaron sus copas para brindar por su unión.
Minutos más tarde, los recién casados protagonizaron su primer baile con la canción “Die With a Smile” de Bruno Mars. Posteriormente, la novia bailó con su padre al ritmo de “Every Time You Go Away” de Paul Young, mientras que el novio compartió pista con su madre con “Fly Me to the Moon” de Frank Sinatra.
La celebración culminó con un divertido carnaval que llenó la noche de alegría y color.