Sandra Pineda-Jablonicky todavía sonríe como una niña cada vez que tiene una pelota de baloncesto entre las manos. Hay algo en el juego —en el sonido del rebote, en la adrenalina de la cancha, en la disciplina que exige el deporte— que sigue haciéndola sentir viva. Y quizás esa sea la mejor manera de entenderla: una mujer que nunca dejó de moverse.
Ella se enorgullece de ser parte del equipo de baloncesto Cybex, con el que ha representado a Honduras en competencias nacionales e internacionales, encontrando en esta disciplina un espacio de felicidad, libertad y bienestar emocional. En 2025 cumplió uno de sus sueños más importantes al competir junto a su equipo en el FIMBA World Maxibasketball Championship en Ticino, Suiza, en la categoría +60 años, un logro construido después de décadas de entrega al basketball.
Pero detrás de la atleta también existe una mujer marcada por la maternidad, las pérdidas y la capacidad de reinventarse. Madre de Jan Pavel y del cineasta Jurek Jablonicky, Sandra ha aprendido a vivir distintas versiones de sí misma sin abandonar nunca su esencia: cercana, disciplinada, sensible y profundamente familiar.
Recientemente, esa misma energía encontró otra forma de expresión en un proyecto creativo junto a Jurek, quien la dirigió por primera vez como modelo y actriz en una producción audiovisual realizada desde una mirada íntima y contemporánea. Una experiencia que le permitió verse fuera del rol tradicional de madre y descubrirse también desde el arte.
Hija de una recordada maestra de la Escuela Sagrado Corazón de Tegucigalpa, Sandra creció rodeada de enseñanzas sobre perseverancia, generosidad y optimismo. Hoy, casi un año después de la partida de su madre a los 99 años, sigue honrando ese legado en la manera en que vive: con energía, humor y una necesidad constante de seguir adelante.
Porque si algo define a Sandra Jablonicky no es únicamente haber llegado a una cancha internacional o mantenerse activa con el paso del tiempo. Es la manera en que continúa encontrando razones para enfrentar cada día.
¿Cómo ha influido la maternidad en la mujer y atleta que eres hoy?
La maternidad me transformó por completo, sobre todo siendo una persona competitiva, positiva y disciplinada.
¿En qué momento de tu vida has sentido que ser mamá te dio más fuerza y propósito?
Cuando los caminos se ponen oscuros y difíciles, en cada tropiezo de sus vidas, ayudándoles a quitarles las piedras del camino para que su vida sea más fácil.
Después de tantos años en baloncesto, ¿qué te sigue enamorando del juego?
La emoción nunca cambia para mí. Tener una pelota en mis manos es magia. Ahí encontré las mejores amigas, disciplina y fue mi escape.
¿Cada cuánto entrenas? ¿Cómo te ayuda el deporte en esta etapa de tu vida? ¿En qué sentido crees que te beneficia?
Varias veces por semana, lo que mi cuerpo me permita. Me mantengo activa, con claridad mental y sobre todo me da felicidad. Es mi terapia. Sigo sintiéndome yo.
Llegar al FIMBA World Maxi Basketball Champion en esta etapa de tu vida, ¿qué significado emocional tuvo para ti?
Es una gran oportunidad y una gran emoción a mi edad. Un sueño cumplido, siento gratitud y orgullo de representar mi país.
Tu mama Melba, dejó una huella muy fuerte en tu vida. ¿Cuál es la enseñanza que más vive hoy?
Su amor por la familia, el agradecimiento con la vida, Dios y el optimismo que ella miraba siempre en toda oportunidad que se presentaba y siempre para adelante, una generosidad y un sentido de humor puro.
Como madre, ¿en qué momento te descubres repitiendo lo que aprendiste de ella?
En los pequeños detalles, muchas veces descubro que aconsejo como ella y eso me da mucha alegría.
¿Qué parte de tu esencia te gustaria que tus hijos nunca olviden?
Mi amor incondicional, mi corazón, mis valores y mi gran sentido de humor.
¿Cómo fue para tu compartir un proyecto creativo con tu hijo, Jurek Jablonicky?
Súper emocionante viéndolo en lo profesional, me impresionó mucho su sabiduría y en mi mente se siente hermoso saber que definitivamente que para eso nacio, la pasión del cine, un gran director. Era una conexión diferente.
¿Qué sentiste al verte dirigida por él en un rol completamente distinto al de mamá?
Era una conexión diferente. Dejé de ser su madre y me convertí en alguien más dentro de su visión.
¿Cómo es tu relación con tus hijos, si tuvieras que definirlos, qué nos dirías?
Es una relación basada en complicidad y amor y amor. Cada uno tiene su esencia. Uno la comparte con la sensibilidad que comparto con uno de ellos, con lo que me da fuerza y el otro con lo que me inspira.
¿Cuál ha sido uno de los momentos más desafiantes de tu vida y cómo lo superaste?
La muerte de mi esposo, la muerte de mi hermana y mi madre me han marcado, pero Dios y mis hijos, mis hermanas, mis amigas siempre han estado ahí y ellas son mis ángeles.
Si pudieras resumir en una frase lo que significa ser mamá, ¿cuál sería?
Ser mamá es amar sin medida y encontrar fuerza incluso en los momentos más vulnerables.
¿Qué le dirías a otras mujeres que sienten que tienen que elegir entre ser madre y seguir sus sueños?
No tienes que elegir. Ser mamá te transforma y hace más profundos tus sueños. Siempre hay una manera de seguir tus sueños.
¿Algo pendiente por cumplir?
Demasiadas cosas. Espero tener tiempo.