Hace una década, el Levi ‘s Stadium de Santa Clara, California, se convertía en el epicentro de la cultura pop global. El Halftime Show del Super Bowl 50 reunió un lineup sin precedentes: Coldplay fue el headliner del evento, acompañado por Beyoncé, Bruno Mars y la participación especial de Gustavo Dudamel dirigiendo la Youth Orchestra of Los Angeles, Mark Ronson y la University of California Marching Band.
Más allá de la música, el espectáculo fue un mosaico de estilos y culturas que marcaron época. Coldplay apostó por una estética colorida y relajada; Chris Martin apareció vistiendo un blazer con detalles tie-dye y parches florales, mientras que su banda lucía chaquetas y prendas adornadas con lentejuelas. Bruno Mars y sus bailarines contrastaron con un look funky-rockero en cuero negro de la firma Versace, complementado con cadenas doradas y gafas oscuras.
Por su parte, Beyoncé, se robó el momento con un conjunto Dsquared2 de inspiración militar y botas Christian Louboutin. Su atuendo homenajeó a las Black Panthers e hizo un guiño al icónico traje que Michael Jackson usó en su show en 1993. Cada uno de los estilos se convertía en una declaración que reflejaba la interculturalidad que el Super Bowl logra reunir.
Pero no podría ser un espectáculo de medio tiempo sin un repertorio igual de icónico que sus protagonistas. El playlist fue un viaje por los principales hits de los artistas: Coldplay, hizo un recorrido por su historia con himnos como Yellow, Viva la Vida, Paradise y Adventure of a Lifetime.
Por su parte, Bruno Mars encendió el show al ritmo de Uptown Funk, y Beyonce no fue la excepción con su sencillo Formation, una canción que se convertiría en un statement de sus raíces y de las causas sociales por las que lucha. Uno de los momentos más memorables fue el montaje conmemorativo de los 50 años del Super Bowl, donde se recordaron leyendas como Michael Jackson, Whitney Houston, Prince, U2 y Diana Ross. Todo el playlist fue una confluencia entre 50 años de historia y los hits de la nueva generación.
2026, el año en que el ritmo latino hace historia.
Diez años después, el Super Bowl regresa al mismo escenario. El Levi’s Stadium se convierte en un símbolo de “back to the origins” y marca un hito al ser el venue de las ediciones 50 y 60. No obstante, este año el protagonista lleva el ritmo latino en sus venas: Bad Bunny, el artista latino más influyente de la última década.
En aquel lejano 2016, Coldplay, Beyonce y Bruno Mars representaron la diversidad musical y cultural de Estados Unidos; hoy, Bad Bunny encarna esa misma pluralidad pero desde la perspectiva latina.
Mientras en 2016 Coldplay evocaba la felicidad de su pop alternativo, Beyoncé reivindicaba sus raíces afro y Bruno Mars celebraba la autodeterminación con su funk retro, en 2026 Bad Bunny lleva el estandarte hispano, consolidando la “era latina” en la música global. Su presencia en el halftime show no es solo entretenimiento, es la voz de millones y una representación del orgullo cultural de todo un pueblo.
El halftime show del 2016 fue un símbolo de unidad y memoria, celebrando cinco décadas de la noche más importante del deporte americano. En 2026, el halftime show promete ser un momento histórico para la comunidad latina, reafirmando que la música latina llegó para quedarse.
Por eso decir que “2026 is the new 2016” no es solo un juego de palabras o un trend. Es reconocer que ambos momentos encapsulan la esencia de su época. Es un recordatorio de que la música y la moda no solo entretienen, sino que narran la historia de quiénes somos y hacia dónde vamos.