En un mundo que nos empuja a correr, producir y estar siempre conectados, el
slow living propone hacer una pausa, recuperar el valor de lo cotidiano y aprender a vivir con mayor atención el momento presente.
La alegría que sientes al llegar a casa y ver a tu cachorro, o el alivio que te brinda su cercanía cuando no estás bien tiene su explicación científica.
Los pequeños hábitos que creemos que son insignificantes tienen mucha influencia en nuestra vida. No solo te sentirás mejor físicamente, sino que te libraras de la energía negativa.